A principios de la década de 1990 fui a visitar al profesor Dr. Robert Watson, Consejero Científico de la Casa Blanca, que estaba pontificando sobre cómo habíamos regulado exitosamente a los freones para resolver al problema de la disminución de la capa de ozono, y que ahora nuestro pró-xima meta sería regular al dióxido de carbono, que para ese tiempo se creía que estaba siendo la única causa delcalentamiento global.
Estaba muy sorprendido de este enfrentamiento del problema de poner al carro delante de los caballos. Me parecía que la meta política estaba tallada en piedra, y que ahora el recientemente formado Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas (IPCC) tendría la sombría tarea de generar la ciencia que apoyaría a esa política.
Ahora, 25 años más tarde, la preocupación pública sobre el calentamiento global (también conocido como "cambio climático") está en bajo nivel histórico.
¿Por qué es esto?
Quizás porque la gente no ve sus efectos en la vida diaria.
De acuerdo con todas las mediciones objetivas, el tiempo severo no ha empeorado. El calentamiento estuvo sucediendo sólo a la mitad de la tasa que los modelos del clima del IPCC dicen que debería de ocurrir.
El CO2 es necesario para la vida en la Tierra. Le ha llevado a la humanidad 100 años de uso de los combustibles llamados fósiles para aumentar el contenido de CO2 en la atmósfera desde 3 a 4 partes por 10.000. El CO2 extra está siendo acreditado debido al aumento de la superficie verde del planeta. Es verdad, hubo un reciente modesto calentamiento. ¿Pero y qué hay con eso? ¿Cuál es su causa? ¿Es inusual comparado con siglos anteriores? ¿Es necesariamente algo malo?
Y, lo más importante desde una perspectiva política. De todos modos, ¿qué podemos hacer al respecto?
El fraude político
Rush Limbaugh y yo hemos tenido un mini desacuerdo amistoso sobre su caracterización del calentamiento como "fraude".
El Presidente electo Donald Trump también ha usado al término "fraude".
A mí me gustaría ofrecer mi perspectiva sobre las maneras en que el calentamiento global es ciertamente un "fraude", pero también es un asunto legítimo de estudio científico.
Aunque podría sonar cínico, el calentamiento global ha sido políticamente útil para que el gobierno gane mayor control sobre el sector privado. La visión de Robert Watson fue sólo una indicación más sobre esto. Como un antiguo empleado del gobierno, yo puedo dar testimonio de la constante angustia que los servidores civiles sienten acerca de permanecer relevantes a los contribuyentes de impuestos que pagan sus salarios, de manera que hay un deseo constante de aumentar el rol del gobierno en nuestras vidas diarias.
En 1970, a la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) se le dio el legítimo mandato de limpiar nuestro aire y agua.
Recuerdo las crisis de polución que sufrimos en los años 60. Pero a medida que esos problemas fueron resueltos, la EPA se encontró a sí misma en la precaria posición de posiblemente haber llegado al límite de su utilidad.
Entonces la EPA se embarcó en una misión de cada vez mayores niveles de regulación. Cualquier sustancia fabricada por el hombre que tuviese alguna evidencia de ser perjudicial en grandes concentraciones era un blanco para su regulación.
Hay un rol legítimo para la EPA de regular a niveles claramente peligrosos de contaminantes creados por el hombre.
Pero no es físicamente posible hacer a nuestro ambiente 100% limpio. A medida de que tratamos de hacer a nuestro ambiente cada vez más limpio, el costo aumenta de manera dramática. Usted puede hacer a su casa 90% más limpia muy fácilmente, pero hacerla 99% más limpia le llevará mucho mayor esfuerzo.
Como cualquier economista le dirá, al dinero que usted emplea en una cosa no estará disponible para otras cosas, como el cuidado de la salud. De manera que el riesgo de la sobreregulación de la polución es que podrá terminar matando a más gente de la que quería salvar, porque si existe algo que sabemos que todos los años mata a millones de personas es la pobreza.
El calentamiento global ha sido la razón para que los gobiernos instituyan políticas, ya fuese un impuesto al carbono o lo que fuese, usando un mecanismo regulador que el público jamás aceptaría si ellos supieran cuánto les costaría en prosperidad reducida; y cuán poco efecto tendrá sobre el sistema climático.
Entonces la receta política se convierte ciertamente en un fraude porque al público se lo engaña llevándolo a creer que sus acciones de alguna manera harán al clima "mejor".
Aun usando las cifras del IPCC, (y hasta los de EPA) , no hay nada que podamos hacer en el sentido de políticas de energía, que tendrán algún mensurable efecto en las temperaturas globales.
A este respecto, que los políticos usen al calentamiento global como una herramienta política para solucionar a un problema percibido, es un verdadero fraude.
Las necesidades de energía de la humanidad es tan grande que Bjorn Lomborg ha estimado que en las próximas décadas es muy improbable que más del 20% de esas necesidades puedan ser cubiertas con las fuentes de energías renovables.

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