Cercana capital del mundo... Vamos a La Paz
Digamos que "cerca" de Salta, con una vida palpitante y llena de misterios, a la vez cercana por su condición andina y lejana por esto mismo, La Paz es una capital del mundo a la que podemos escapar en muy poco tiempo. Según las guías de viaje, por carretera el viaje dura un poco más de 17 horas. Y hay varias líneas que nos llevan directamente a la ciudad capital de Bolivia. En cambio en las líneas aéreas -que no hacen escala en Buenos Aires- tardan cinco horas en dejarnos en el aeropuerto de El Alto, a poca distancia del centro de La Paz.
Recordemos que el área urbana del municipio tiene una altura que oscila entre los 3.000 metros sobre el nivel del mar y 4.100 en sus puntos más altos. Es la sede de Gobierno y capital político-administrativa de Bolivia y la ciudad más indígena y a la vez la más cosmopolita del país. Confluyen en ella gente de todas las regiones de esa "poli-nación" que es Bolivia, así como inmigrantes de otros lugares del mundo. Y esto es lo que le da su marco más interesante, ya que en sus calles puede sentirse que allí existen diversas concepciones culturales y expresiones étnicas que le imprimen una singular fisonomía a la ciudad, que la distingue de otras similares que se acuestan sobre las laderas de los Andes.
Por estas condiciones recomendamos -aunque posee esa vida palpitante a lo largo del año- que se la visite en estas fechas, ya que en invierno las temperaturas ­son terribles!
Su configuración geográfica y urbana permite que el recién llegado se oriente fácilmente y a la vez se sienta desafiado por las cambiantes facetas que la ciudad le ofrece. La Paz de noche es maravillosa, pues semeja al cielo lleno de estrellas que se ha bajado hasta nuestros pies. Es grande: forma junto a las ciudades vecinas de El Alto, Viacha y municipios vecinos, la llamada Área Metropolitana de La Paz. A pesar de las condiciones climatológicas, La Paz cuenta con una febril vida nocturna: pubs, karaokes, discotecas y, por supuesto, fiestas populares que se extienden por varios días, se suceden al caminarla. Por encima de Ibiza y Sao Paulo, este año la National Geographic la ubicó en tercer lugar entre las diez urbes del mundo con la más, mejor e intensa vida nocturna.
Apenas se llega en colectivo, la terminal de ómnibus es para admirarse: fue diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel, el mismo que levantó la torre en el centro de París. Pero no nos quedemos allí, se trata de una ciudad llena de edificios patrimoniales, mercados, ferias, iglesias, miradores, museos, etc.
Por ejemplo, el Museo de Metales Preciosos atesora manufacturas de orfebrería y cerámica precolombinas. Con una "sala del oro" llena de diademas pectorales, orejeras, adornos de mantas y vestidos, el museo atesora manufacturas de orfebrería y cerámica de la época precolombina. La sala de oro resguarda valiosos objetos realizados en este metal, como diademas pectorales, orejeras, adornos de mantas y vestidos hechos de este metal. O el Museo de Etnografía y Folclore, que exhibe piezas arqueológicas de varias culturas Chipaya y Uru. Además, una sala de arte plumario boliviano. Y el sorprendente Museo de Arte Textil Andino, con textiles de diferentes culturas y regiones del país con diseños iconográficos y una muestra de tesoros que datan de 3.000 años atrás. Si llegamos el 24 de enero, podemos ir a la Feria de Las Alasitas, donde los artesanos ofrecen una gran diversidad de productos en miniatura. Si lo hacemos entre febrero y marzo, podemos participar del carnaval, que en La Paz expresa la conjunción entre la cosmovisión aymara y la europea. O ir al Mercado de las Brujas, donde se puede encontrar un extenso muestrario del arte de la región.
En definitiva, esto es apenas una punta para desovillar la larguísima aventura que propone La Paz, y vivirla definitivamente.

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Sección Editorial

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