En la habitación de la clínica privada donde permanece detenido, el sacerdote Agustín Rosa Torino utilizó el tiempo durante el fin de semana para analizar las acusaciones porabuso sexualen su contra y avanzar, con una computadora portátil, en un boceto del descargo que presentará por la imputación.
El fundador del Instituto Religioso Discípulos de Jesús de San Juan Bautista pasó la Nochebuena acompañado de dos curas de esa misma congregación, según contó a este diario su abogado Raymundo Sosa.
El letrado señaló que hasta ayer no había recibido ninguna respuesta oficial sobre la solicitud de arresto domiciliario para su defendido que presentó ante la jueza de Garantías Ada Zunino.
El Tribuno adelantó el sábado pasado que la magistrada denegaría ese pedido. Así lo aseguraron altas fuentes judiciales. De confirmarse la información, Rosa deberá seguir detenido en la clínica, si su salud así lo requiere, o será trasladado al penal de Villa Las Rosas.
El cura fue denunciado por un joven de 21 años, quien aseguró ante la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Luján Sodero, que durante el tiempo que fue novicio del Instituto San Juan Bautista (entre 2010 y 2015) fue abusado sexualmente en varias oportunidades. Afirmó que Rosa le manoseaba los genitales con el pretexto de que padecía una supuesta afección de varicocele.
Denunció, asimismo, que el sacerdote encubrió a Nicolás Parma, otro padre de la congregación a quien apunta por abusos sexuales que habría padecido cuando tenía 16 años en una sede del Instituto en la provincia de Santa Cruz.

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