Policías interceptados por un objeto volador no identificado
Era una fría madrugada de mayo de 2001. El oficial Ramiro Corimayo, quien por entonces tenía 27 años y revistaba en la comisaría de Cachi, 159 kilómetros al sur de la Salta, tenía que cumplir la orden de trasladar a un detenido y entregarlo a las autoridades judiciales capitalinas a las 8 de la mañana.
El uniformado viajaba en el asiento del acompañante en el móvil 301 de la Policía de la Provincia de Salta, una camioneta Isuzu, que conducía el sargento Daniel Humberto Flores, de 40 años. Enfilaron por la ruta 33 hacia su destino sin sospechar que unos kilómetros más adelante, sobre la recta de Tin Tin, serían protagonistas de una historia increíble.

El testimonio
"Alrededor de las 3 de la madrugada salimos de Cachi para trasladar a un detenido que tenía que estar a las 8 de la mañana en Salta. A los minutos de tomar la ruta 33 observamos que de atrás de los cerros aparecía una fuerte luminosidad. Al principio pensamos que era una estrella, pero era mucho más grande. La seguimos con la mirada durante unos minutos. Nos quedamos en silencio observando pasmados", contó, en su momento, el oficial ayudante Ramiro Corimayo.
El detenido y el agente que lo custodiaba iban en la caja de la camioneta que estaba cubierta con un toldo. Todos observaron el fenómeno incrédulos.
"Fue una experiencia fascinante, extraordinaria y a la vez sorprendente. Al principio nos quedamos callados porque creíamos que nos iban a tomar por locos y no dijimos nadas", señaló Corimayo.

"La cosa"
"La 'cosa' -como llamó a esa extraña luminosidad-, era una especie de estrella gigante que emanaba enormes destellos de luz blanca. Esto nos dio la pauta de que no era un objeto celeste común, porque además despedía regularmente una especie de 'chorros' rojos, amarillos, violetas y verdes.'¡Poné las balizas!' le ordené a Flores cuando ingresábamos a la recta de Tin Tin. Detuvimos la camioneta y a los pocos segundos y para nuestro asombro, la 'cosa' se desplazó hacia nosotros y se ubicó a nuestro lado, a unos 300 metros. Era enorme, tenía unos 20 metros de radio. La luz era tan intensa que no nos permitía ver su consistencia, aunque curiosamente, no nos encandilaba. Se hizo de día a nuestro alrededor. La claridad era total. Era algo hermoso. Cuando decidimos continuar avanzando, el objeto hizo lo mismo, a la par nuestra. No se escuchaba ningún sonido. El silencio era total", contó Corimayo hace 13 años a un periodista de El Tribuno, la increíble experiencia.
"Queríamos observar mejor, tratar de ver algo más, determinar su estructura o consistencia. Pero fue imposible, sólo logramos percibir que se trataba de luz y nada más que luz, aunque parecía ser redonda".
"El objeto se puso a nuestro lado y nos acompañó por lo menos una hora. Primero sentimos curiosidad, luego nos invadió la adrenalina, pero finalmente nos produjo una sensación de terror. En un momento se colocó delante nuestro, sobre la ruta. Fue allí cuando el motor del móvil se detuvo, las luces se apagaron y la dirección no respondía. Eran alrededor de las 4 de la madrugada", relató Corimayo.
El oficial señaló que luego de unos momentos interminables, el extraño aparato comenzó a alejarse despaciosamente hasta que en un momento tomó una "velocidad increíble" y se perdió en la inmensidad del espacio. Tras ello, la camioneta volvió a reaccionar y continuaron su camino.

El relato
Los protagonistas de esta historia recién contaron su experiencia a El Tribuno, en julio de ese año, dos meses después del avistamiento. "No queríamos decir nada antes, porque temíamos que nos tomaran por locos, pero después nos enteramos de los registros en video del montañista Antonio Zuleta y así nos animamos a contar todo, porque lo que nosotros vimos era muy similar a lo que se veía en sus filmaciones", reflexionó el oficial.
"El objeto que observamos hacía movimientos fáciles, armónicos y silenciosos. Tenía una tecnología mucho más desarrollada a la que conocemos. Llegamos a preguntarnos qué querían, por qué no nos dejaban de seguir?", se preguntó el efectivo sin encontrar respuestas.

Un cazador de ovnis
Antonio Zuleta es un hombre polifacético, cuyo hobby es el estudio de los fenómenos ovni. "La verdad es que hay muchas personas que no creen en esto, pero lo cierto es que Cachi es una de las zonas favoritas de las naves extraterrestres", asegura con firmeza.
"Tengo miles de filmaciones que prueban que no estamos solos en el universo y que quienes nos visitan no son seres hostiles", aseguró, convencido, Zuleta, quien ha sido tomado como protagonista de la película dirigida por Daniel Rosenfeld, Al centro de la Tierra, próxima a ser estrenada. Zuleta, cámara en mano, vigila desde hace años los cielos de Cachi, reconocidos internacionalmente por los sorprendentes avistajes de todo tipo de figuras lumínicas que realizan tanto los fanáticos del misterioso tema, como turistas y lugareños.
Antonio Zuleta le contó a El Tribuno su experiencia como actor, "yo en realidad lo único que hice es lo que hago siempre: trabajar, observar el cielo y grabar estos fenómenos", contó.

Las frases
"Aunque no crean, Cachi es una de las zonas favoritas de las naves"

"Tengo miles de filmaciones que prueban que no estamos solos en el universo y que quienes nos visitan no son seres hostiles"
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