Desde un dolor de muelas hasta una apendicitis de urgencia, un parto de alto riesgo o una enfermedad terminal. Todas ponen a prueba a diario el sistema de salud. Y lo cierto es que no todos pueden optar cuál es la mejor opción a la hora de recibir prestación médica. Cierto es también que no todos los países garantizan salud pública. Argentina es uno de los pocos que sí lo hace, pero tiene fallas y de eso hablaron los vecinos de la ciudad y del interior de Salta, al ser consultados por El Tribuno.

En la ciudad

Una amplia mayoría de las personas consultadas dijo tener obra social. La mayoría, también, señaló que cuentan con obras sociales dependientes del Estado y no por elección, sino porque es la cobertura que les dieron en el trabajo. Los que no tienen, dijeron que en caso de precisar atención médica recurren a los hospitales públicos y centros de salud barriales.
¿Salud pública o privada? Casi la totalidad de las personas consultadas sostiene que la salud pública es mejor principalmente porque consideran que en los consultorios privados los profesionales buscan sólo el rédito económico.
Pero en salud pública el panorama no es el óptimo. Eso opinan las personas consultadas.
¿Qué falta? Mejor atención, más médicos, más rapidez en el otorgamiento de turnos y organización en el desarrollo de cada jornada y que más remedios y tratamientos, para mejorar la calidad de vida de personas que sufren enfermedades específicas, estén garantizados.
“En mi familia no tenemos obra social. Cuando yo o mis hijos necesitamos atendernos vamos a la salita del barrio o al hospital. Lo peor de la salud pública es la mala atención y el largo tiempo que demora uno en conseguir un turno hasta que lo puedan atender. En el centro de salud hay que estar a las 4 de la mañana para que te anoten recién a la 1 de la tarde y te den un turno para el día siguiente. En el hospital también hay demoras parecidas”, dijo una joven de barrio San Francisco Solano.
“Para mejorar, habría que enseñarle más a la gente sobre derechos humanos. Hay gente que no sabe cuáles son sus derechos y no se sabe defender ante los malos tratos que recibe muchas veces”, dice una señora de Tres Cerritos, quien además comentó que la operaron de la cadera en el hospital San Bernardo y que permaneció internada allí varios días. “Recibí muy buena atención, pero sí se nota que faltan algunas cosas. Por ejemplo: hay pocos enfermeros. Pero el resto está muy bien. De todas maneras siempre es mucho mejor la salud pública”, expresó la mujer.
Los sueldos de los profesionales aparecen también entre la larga lista de lo que se debe mejorar. Muchas de las personas que dialogaron con este matutino postularon que debe prestársele especial atención a los salarios de los profesionales de la salud.
Otra crítica: la falta de médicos de guardia en los centros de salud de los barrios. “En la salita de mi barrio, desde las 6 de la tarde no hay médico. Sábados y domingos tampoco. Yo tengo presión alta y si llego a tener alguna emergencia no tengo médico”, dijo una mujer de Villa Palacios.
Y son los menos, pero algunos de los consultados sí piensan que la salud privada es mejor. “Tener que pagar, en muchos casos, garantiza una mejor atención. Al menos respecto del tema de los turnos”, dice un señor de barrio San Ignacio.
Y es que no es un tema menor. Por el contrario. La salud, siempre, es prioridad. No tener

Y en el interior...


En el interior, la gran mayoría de los vecinos encuestados prefiere la atención de la salud pública a la privada, según un sondeo realizado en las principales ciudades de la provincia.
Pocos profesionales, desconfianza e intención de economizar los llevan a preferir el hospital público ante cualquier eventualidad de salud.
No obstante, las quejas sobre la atención son recurrentes y contundentes: en la mayoría de las ciudades faltan profesionales especializados, equipamiento necesario para realizar estudios de alta complejidad y agilidad y rapidez en los turnos de los consultorios externos y en la atención en las guardias.
La principal queja: los largos tiempos de espera. Pero esta queja es coincidente en el sector privado, donde los profesionales citan en una hora que luego se transforma en dos o más, “y eso habla de una falta de respeto a los tiempos de todos”.
En el Valle de Lerma y Güemes, la mayoría dijo no tener obra social, en tanto que Orán, Metán, Rosario de la Frontera y Cafayate se da la situación inversa.

Mala atención en el Valle de Lerma

Buena parte de la población del Valle de Lerma no cuenta con obra social y debe atenderse en hospitales y puestos de salud de los barrios y zonas rurales.De 30 entrevistados al azar, 20 admiten no tener obra social. El resto recurre a la atención privada porque tiene obra social o porque no confía en la cobertura del Estado, según se desprende del sondeo realizado en Rosario de Lerma, Cerrillos, El Carril y Chicoana.
Para la mayor parte de los encuestados el sistema de salud pública es deficiente y obsoleto. Piden especialistas, profesionales con experiencia y equipamiento adecuado en los hospitales, un reclamo que se reitera con insistencia.La gran mayoría respondió que los atienden mal, casi con desinterés por observar su problema de salud integral y que los diagnósticos son muchas veces erróneos. Por ello, numerosos vecinos señalaron que concurren a los centros de salud de Salta capital en busca de soluciones a sus padecimientos.La salud privada, según señalan, no es mucho mejor. Los consultados que dijeron tener cobertura privada reconocen que ésta todavía les genera desconfianza. La mayoría contestó que la atención es mala y que no se cuenta con el instrumental adecuado, a lo que se suman los elevados montos que siempre se debe pagar por una intervención quirúrgica. La mayoría se hace atender en Salta capital. Las principales obras sociales en la zona son Osprera, Pami e IPS.

En Metán se quejan de las obras sociales

El 40% de los consultados en San José de Metán respondió que no tiene obra social porque sus ingresos económicos no les alcanzan para contratar una. Dijeron que recurren al hospital en casos necesarios. Los encuestados señalaron que la guardia del Hospital del Carmen de Metán funciona generalmente bien, pero que hay muchas cosas por mejorar. La principal queja es sobre la demora en la atención de los consultorios.No obstante, la mayor parte de los consultados se quejó de las prestaciones que brindan las obras sociales, especialmente del IPS y el Pami. “Dejan muchos que desear”, señalaron. Algunos de los entrevistados dijeron que recurrieron a la Justicia con recursos de amparo para obtener, por ejemplo, una prótesis. También hay malestar con referencia a las derivaciones, intervenciones quirúrgicas y a que la cobertura sin coseguro es insuficiente y los que no lo poseen deben abonar el 20% del valor total de la prestación autorizada.Debido a esto muchos se ven obligados a recurrir al hospital público, que está saturado, ya que hay un solo nosocomio de referencia para la zona, varios centros de salud y dos clínicas privadas. También los vecinos se quejaron de las prestaciones del Pami. Dijeron que no pueden elegir un especialista porque se trata de un sistema cerrado, entre otros inconvenientes.

 

 

 

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