Un salteño inició un estudio que puede revolucionar el tratamiento para hipertensos
Este mes se inició una investigación en el hospital San Bernardo que podría mejorar la vida a las personas que padecen hipertensión arterial (HTA). Durante un año se estudiará a pacientes con esa patología a través de un novedoso método a nivel mundial propuesto por el nefrólogo salteño Diego Márquez, quien fue premiado por el Ministerio de Salud de la Nación y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.
La investigación de Márquez recibió este año la beca Dr. Abram Sonis, del Ministerio de Salud de la Nación, y otra de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial
Con el proyecto, se pretende hacer más eficiente el tratamiento de esa enfermedad con un cambio en el diagnóstico, que desde hace más de un siglo se realiza de la misma manera: mediante la toma de presión en el brazo con un tensiómetro. Lo que emprendió Márquez es el estudio del comportamiento hemodinámico (dinámica de la sangre) del aparato circulatorio de los pacientes con un dispositivo de cardiografía por impedancia. De esa manera, puede recetar los medicamentos para la hipertensión de manera específica.
La hipótesis que persigue la investigación es que se podría reducir la cantidad de fármacos para el tratamiento y, a la vez, controlar de manera más efectiva la hipertensión, que es una afección crónica asintomática y forma parte de las enfermedades cardiovasculares que causan la mayor cantidad de muertes en el país.

Del espacio a la Tierra

La cardiografía por impedancia fue desarrollada por la NASA en los 60 para estudiar la hemodinamia de los astronautas en el espacio. El método comenzó a utilizarse luego en medicina.
Si bien ya se realizaron estudios hemodinámicos en HTA, el que se realiza en Salta es inédito tanto por la tecnología como por su diseño, ya que comprende a personas que toman dos o más medicamentos diarios para regular su presión y aún así la enfermedad no llega a ser controlada.
El aparato que se utiliza para los análisis en el San Bernardo fue prestado especialmente a Márquez para este proyecto. Proviene de Europa y no existe uno similar en Sudamérica.
El estudio cardiográfico lleva unos 15 minutos. Con el paciente recostado, se colocan electrodos en el cuello y en la zona del tórax y el dispositivo arroja los resultados del comportamiento de los tejidos torácicos de manera no invasiva e indolora.

Nuevo paradigma

El tratamiento actual para la hipertensión es básicamente empírico y cada médico tiene su propio manual sobre cómo actuar ante la afección.
"Existen múltiples drogas para el tratamiento, las cuales tradicionalmente se asignan a través de un mecanismo de prueba-error o, en el mejor de los casos, siguiendo las recomendaciones de las distintas sociedades, pero, a ciencia cierta, hay un total desconocimiento sobre qué produce el fenómeno que se manifiesta como presión elevada", dijo a El Tribuno el nefrólogo.
"Actualmente, cuando se trata la HTA se desconoce qué variables generan el aumento de presión arterial dentro del cuerpo, es decir, no se sabe con exactitud si el paciente retiene más líquido, si las arterías están más rígidas o cómo se encuentra la función del corazón. Al disponer de las variables hemodinámicas que generan hipertensión, podremos individualizar el tratamiento que requiera el paciente", aclaró el especialista.
Explicó que si, por ejemplo, se descubre exceso de líquido en el paciente se otorgan diuréticos; si, en cambio, las arterias presentan mayor rigidez o tensión se recetan más vasodilatadores. "Creemos que al acertar en un tratamiento adecuado no solo controlaremos de manera más efectiva la presión y con un menor número de drogas, sino que, posiblemente, mejoremos la adherencia en la toma de medicación, ya que muchas veces los pacientes abandonan el tratamiento por efectos adversos de medicamentos que quizás no eran los que necesitaban", agregó Márquez.

Investigación

Las conclusiones del proyecto se presentarán a principios de 2018. Las personas con hipertensión que quieran participar deben anotarse por la mañana, de lunes a viernes, en el servicio de Cardiología del hospital San Bernardo. Los pacientes tienen que tener entre 30 y 60 años y pueden ser diabéticos.
Si reúnen los requisitos para formar parte del programa, se les realizará una medición cardiográfica inicial y se les brindarán los fármacos que habitualmente se utilizan para la hipertensión. A los 30 días se controlará cómo evolucionan y, finalmente, al tercer mes se repetirán los estudios.
Los análisis y la medicación no tendrán costos para los pacientes.

Colaboración en el proyecto médico

Participan en la investigación de Diego Márquez los cardiólogos del hospital San Bernardo Facundo Iñiquez, Lumila Lezcano, Carlos Correa Zalazar (jefe de Servicio) y los médicos residentes del Servicio de Cardiología. El grupo Pandis (Padres de Aolescentes y Niños Diabéticos de Salta) también brinda colaboración al proyecto.

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