Se cumplen 100 años del credo Ortodoxo en Salta y la iglesia San Jorge celebrará a lo grande.
Su párroco, Adolfo Barrionuevo, es el representante del credo en Salta. Casado desde hace 26 años y padre de tres hijos, se divide entre el amor a Dios y a su familia.
La fe llegó con los primeros inmigrantes árabes, en su mayoría sirios y libaneses que venían a Salta huyendo de las guerras. No trajeron más que su fe y su trabajo a estas tierras. El resto quedó enterrado en los escombros que dejó la guerra.
La comunidad árabe es grande en Salta y la iglesia cuenta con aproximadamente 30 mil fieles, en su mayoría descendientes de inmigrantes árabes.
El Tribuno habló con el padre Barrionuevo, quien contó cómo se vive la fe en Salta y anticipó las actividades que se realizarán en el marco de los festejos que tendrán lugar en octubre. Habrá actividades culturales y religiosas.
Además, hizo referencia a la guerra en Medio Oriente.

¿Cómo llega el credo a Salta?
Los inmigrantes árabes, en su mayoría, sirios, libaneses y palestinos, trajeron la religión a fines del siglo XIX y principios del XX. Muchos tenían pasaporte de Turquía, por donde se escapaban. Por eso solemos decirles turcos a los árabes. Los inmigrantes venían a buscar nuevos destinos. Solo trajeron su fe y su trabajo a estas tierras.
Es por esto que nuestra iglesia depende del patriarcado de Antioquía, con su sede en Durazno, Siria, porque fueron de los árabes de quienes heredamos la religión.
¿Están cumpliendo cien años de credo en Salta?
Sí. Estamos festejando el centenario de la religión en la provincia. En 1914 aparecen los primeros registros parroquiales de las liturgias de la iglesia ortodoxa en Salta.
Los primeros inmigrantes están registrados en 1894, pero en 1914 es cuando llega el primer párroco de Santiago del Estero, el padre Abraham Isa y el celebra la primera liturgia ortodoxa y los primeros bautismos.
Y la iglesia, ¿cuándo se construyó?
Casi medio siglo después. Se formó una comisión Protemplo que trabajó para comprar el terreno donde se encuentra actualmente la iglesia, en la calle Pellegrini, que fue inaugurada en 1953. La de Salta y la de Tartagal son las únicas de la provincia.
¿Cómo es la relación con la sociedad?
Es una Iglesia que llega con la colectividad pero que hoy trabaja por y para la comunidad. Su misión es anunciar el evangelio de Jesucristo y comprometiéndonos para llegar al prójimo.
Estos cien años de fe nos invitan y nos llaman al compromiso, a la responsabilidad de continuar el legado de nuestros primeros padres, que con lo único que llegaron fue con fe. Queremos continuar con mucha fe y mucho trabajo en nuestra querida Salta.
¿Cuántos fieles tiene la Iglesia?
La cantidad de fieles en Salta es una cifra estimativa, pero podemos hablar de unos 30 mil bautizados. Casi la mayoría de los descendientes de los sirios y libaneses son bautizados, confirmados y comulgados en la iglesia ortodoxa. Aunque ese número no se ve reflejado en la liturgia de los domingos.
¿Qué diferencia tiene con la Iglesia Apostólica Romana?
La diferencia con la Iglesia romana, son dos muy importantes: dogmáticas y jerárquicas. Tenemos más semejanzas que diferencias.
Cristo crea una sola Iglesia: santa, católica y apostólica, pero por cuestiones humanas en 1054 la Iglesia se separó en la de Constantinopla al oriente, con su obispo, y la Romana al occidente, con el Papa. A partir de ahí se produjo la división y cada una continuó con su dogma.
Otras diferencias son las formas. Al momento del bautismo, el niño recibe los tres sacramentos de iniciación cristiana: bautismo, primera comunión y la confirmación, pero luego a los 9 años debe hacer catequesis para recibir la comunión solemne, ya con toma de conciencia.
En cuanto a la cuestión jerárquica, nosotros dependemos del Patriarcado de Antioquía, ubicado en Damasco, Siria, el patriarca se llama Juan X y en Argentina está nuestro arzobispo Siluan Muci.
¿Los ortodoxos se dividen en patriarcados?
Los cinco grandes centros de cristiandad en la historia del cristianismo son: Jerusalén, Antioquía (Siria), Alejandría (en el norte de Africa, pero es un patriarcado que ya no existe), Constantinopla (hoy Estambul) y Roma. Esta última por ser la capital del imperio que dominaba el mundo, es la primera. Los ortodoxos tenemos un patriarca ecuménico que reúne a todos los patriarcas, Bartolomé I de Constantinopla es un equivalente al papa Francisco para los católicos. De ahí se desprenden los tres patriarcados históricos: Antioquía, Jerusalén y Alejandría y las Iglesias autónomas, es decir nacionales como la de Ucrania, Bulgaria, Moscú, (actualmente la más numerosa) y las que se encuentran en casi todos los países de Europa del este. Con la Unión Soviética se prohibió profesar la fe ortodoxa en el este de Europa, pero luego con la Perestroika, volvió la cristiandad con fuerza, concentrando a la mayoría de los fieles del mundo.
¿Cómo es la relación entre las dos Iglesias?
Nuestro anhelo es volver a ser una única Iglesia. Tenemos un mismo credo, los mismos sacramentos, el mismo evangelio, aunque las formas cambian un poco, pero después es lo mismo.
Juan Pablo II decía: "Yo quiero respirar con los dos pulmones, el de oriente y el de occidente", cuando se refería a la unificación de las dos Iglesias y los de oriente estamos dispuestos a respirar juntos, pero respetándonos en las formas. Nosotros tenemos un rito bizantino y los romanos un rito latino.
¿Cómo se vive en Salta la religión, existiendo influencia aborigen?
Nuestra ortodoxia la tratamos de vivir como la trajeron nuestros padres y abuelos. Es evidente que las influencias culturales son fuertes. Cuando uno evangeliza encuentra que en algunos lugares hay mucha influencia aborigen y nosotros la respetamos. En la diversidad tratamos de vivir nuestro evangelio. Pero hay usos en los que no estamos de acuerdo. Por ejemplo, los sirios y libaneses llegaron con la devoción a San Jorge, un mártir del siglo III que lo mataron por profesar la fe cristiana. Sin embargo, es muy usado por el umbanda, los curanderos y otras creencias que deforman lo que el santo fue y significa. Respetamos las creencias aborígenes y tratamos de evangelizar en el amor, el respeto y el diálogo. Respetar al otro es importante.
¿Usted creció en el credo Ortodoxo?
No. Mi origen es católico romano, pero a los 16 años, a raíz de una enfermedad que tuvo mi hermano menor, sentí y viví la fe en la iglesia ortodoxa y decidí voluntariamente confirmarme en este credo. Me acercó un amigo a esta iglesia y no me fui más. Fue un poco el destino y, otro poco, el llamado de Dios que quiso que sirviera en la fe ortodoxa, la que abracé con mucho amor. Gracias a esta fe conocí a la que hoy es mi mujer y con la que tengo tres hijos. El mayor sigue mis pasos y está estudiando teología en el Líbano. Rezo todas las noches por él para que Dios lo proteja porque es una tierra muy difícil.
¿Se pueden casar los sacerdotes?
La Iglesia ortodoxa ordena hombres casados, no casa sacerdotes. La opción está antes de recibir los hábitos. Se puede elegir, pero en nuestra Iglesia existe el celibato y se vive con mucha dignidad.
Creo que el celibato es una opción, una elección voluntaria. No tiene nada que ver con las cosas que están pasando en la Iglesia Católica y por las que el papa Francisco sale a dar la cara. Son cosas distintas que van por caminos separados. Conozco muchos sacerdotes que llevan esa vida monástica con absoluta dignidad.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas del celibato?
El celibato te permite entregarle toda tu vida a Dios, el sacerdote con familia tiene su carga, que es la familia, uno debe dividirse entre el amor a Dios y el amor a la familia.
Todo tiene su pro y su contra pero no hay que ver al celibato como algo malo.
La guerra en Medio Oriente los toca de cerca, ¿cómo la viven?
Nos tocan de cerca muchas cosas. Nos duele la guerra contra el terrorismo en el Líbano, hay muchas personas que tienen familia allá y que sufren por la pérdida de sus seres queridos. Nuestra comunidad ortodoxa ha sufrido mucho por la guerra en Siria, también. Hay familias que huyeron de la guerra dejando todo lo que tenían allá y se instalaron en Salta porque tenían algún pariente. El año pasado en la procesión del Milagro, que siempre nos invitan a participar, entramos a la Catedral rezando por la paz en Siria. Este año vamos a entrar rezando por la paz en el mundo.
Hay muchas guerras...
Sí. Muchos focos que tienen que preocupar a la humanidad. Lo que pasa en Ucrania, en Afganistán, lo que está pasando en Irak, que corren a los cristianos, lo que está pasando en el norte de Africa y lo de Palestina. Nos preocupa la paz en el mundo, pero indudablemente, nos llega de cerca lo que está pasando en la Franja de Gaza por la cercanía que tenemos al ser árabe. Creemos que una madre palestina sufre de la misma forma que una madre hebrea cuando le matan a un hijo. Está sangrando la humanidad.






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