El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, debió salir a negar ayer que se vaya a producir un nuevo aumento del 8% en los combustibles como denunciaron estacioneros, pero reconoció que si el barril de crudo continúa en alza podría haber nuevos ajustes.

Tras la suba del 10% de este domingo, el precio de los combustibles ya acumula un alza del 31% en lo que va del año, y en la Argentina se paga el segundo valor más alto en dólares de la región, detrás del Uruguay.

Tras el incremento de casi 10% que rige en las naftas, el secretario de la Cámara de Expendedores de Combustibles, Raúl Castellanos, había advertido que el Gobierno iba a autorizar "otro aumento del 8%".

Aranguren negó las declaraciones de Castellanos y dijo que iba "a llamarlo para ver de dónde sacó la información", y dijo que no hablaba con él "desde hace tres años".

El ministro reconoció que, con los nuevos precios, las naftas y el gasoil en la Argentina se ubican entre "los más altos" del mundo, aunque aclaró que se debe a la fuerte carga impositiva que tienen.

"Los impuestos en las naftas alcanzan al 46% y en el gasoil al 40%, y aumentan cuando sube el precio de salida de la refinería. Queremos volver a un esquema en el que se podía usar la política impositiva para amortiguar las variaciones de precios", indicó.

"Si el precio del crudo y el tipo de cambio se mantiene en los niveles actuales, yo creo que sí (fue la última suba). Pero no puedo estar pronosticando qué va a ocurrir con algo que tiene variaciones de precios que no dependen de lo que ocurre en la Argentina", dijo el funcionario.

Cuando los argentinos compran un litro de nafta están pagando un 46% de impuestos y cuando adquieren gasoil la presión tributaria es del 40%, debido a un cronograma impositivo variable implementado desde 2005.

El funcionario dijo que ahora el Gobierno quiere cambiarlo para volver a un sistema anterior, con el cual se puede utilizar la política impositiva como elemento de estrategia energética, para incidir en los precios finales, por lo que está preparando un proyecto de ley para enviar al Congreso.

Según el ministro, la Argentina es un país abundante en recursos energéticos que "por políticas erráticas" que desincentivaron la inversión, importa tanto combustibles líquidos como gas natural y electricidad.

"Durante más de diez años estuvimos en la Argentina merced a retenciones en la exportación con precios de petróleo crudo y combustibles muy por debajo de los precios internacionales", se quejó el expresidente de Shell Argentina.

Por último, según Aranguren, el problema, es que los combustibles en la Argentina se comercializan en pesos y como el insumo principal está en dólares y hay que "traducirlo" a la moneda local, se ajusta al tipo de cambio vendedor del Banco Nación.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...