La derrota fue nuevamente el final para un partido de la Selección argentina dentro de la Liga Mundial. Esta vez, el escenario fue el estadio Delmi que, a pesar de haber dicho presente una importante cantidad de público, no pudo disfrutar de una victoria del equipo nacional que terminó cayendo por 3 a 2 frente a Francia.

El marcador comenzó mostrando una leve ventaja argentina sobre el equipo visitante pero la buena recepción terminó inclinando poco a poco la balanza a favor de los franceses. durante los dos primeros sets.

Con similitudes evidentes desde ambos lados, los errores ajenos serían la herramienta que les brindaría la ventaja. Y así fue como los dirigidos por Laurent Tillie consolidaban su superioridad a medida que transcurrían los minutos.

Los acostumbrados cambios de esquema por parte de Javier Weber no se hicieron esperar. Nombres como Sebastián Solé y Federico Pereyra comenzaban a convertirse en figuras del equipo. Si bien el segundo set les había dejado el sabor amargo de una diferencia de siete puntos abajo, las cosas cambiarían a partir del tercero. La historia a partir del primer punto de ese tercer capítulo fue totalmente distinta. La ansiada regularidad comenzaba a dar sus primeros destellos en cada uno de los puestos. El marcador no estaba ajeno a ello y por primera vez en lo que iba del partido, Argentina comenzaba a ser superior al rival por más de un punto. Ocho puntos fueron los que marcaron la diferencia final de ese set con un claro 25 a 17 a favor de los locales.

La rotación continuaba reflejando un manejo constante de la pelota en los armadores. A la gran labor que ya habían comenzado tanto Sole como Pereyra se le sumó la del opuesto Bruno Romanutti. Disfrutando un gran juego colectivo, el cuarto set continuó mostrando a un equipo argentino sólido pero con mayor pelea por parte de los franceses, que a esas alturas, no estaban dispuestos a ceder otro set. A pesar del esfuerzo nada pudieron hacer y terminaron nuevamente abajo en el marcador por 25 a 22.

Con un incondicional apoyo del público, el tie break presagiaba un importante festejo albiceleste. El destino y la falta de ese buen juego del tercer y cuarto set comenzaron a hacer mella en el seleccionado argentino que, ante un 2 a 0 a favor, no encontró nunca la manera de cerrar un triunfo (11-15) que se le escapó de las manos. Hoy tendrán una segunda oportunidad ante Francia desde las 20. Resta esperar que esta vez el festejo quede en casa.

Las claves

El primer partido entre Argentina y Francia fue la postal de un encuentro en el que los dos equipos no sorprendieron en la similitud de su juego. La igualdad estuvo reflejada tanto en el ataque como en el bloqueo. Sin dudas, una situación esperada por ambos lados. La emoción del tie break fue la “frutilla de la torta” para el conjunto europeo, que supo hacer mejor las cosas y encontró en Earvin Ngapeth a su gran figura. El equipo argentino consagró a Federico Pereyra, Sebastián Solé y a Bruno Romanutti como los responsables de los mayores aportes. En el caso de Solé fue con 17 puntos, Pereyra y Romantti con 16. Pero también cumplieron una destacada labor el punta Nicolás Bruno y el central Martín Ramos. El no saber cerrar los puntos en los momentos clave y mantener el resultado fue lo que terminó diezmando las esperanzas locales. Argentina tuvo buenos y malos momentos de juego y esa falta de regularidad sigue siendo su gran materia pendiente.

 

 

 

 

 

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