Un atacante suicida, al parecer holandés, mató ayer al menos a siete personas al detonar un coche bomba frente al palacio presidencial en la ciudad yemenita de Adén justo cuando el presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien salió ileso, se hallaba en su interior, en un atentado reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI).

Fuentes de seguridad dijeron que cuatro de los muertos eran miembros de la guardia presidencial y los otros tres eran civiles que pasaban por el lugar en el momento de la explosión en Adén, que además dejó 13 heridos, según voceros hospitalarios.

Esta ciudad portuaria del sur de Yemen es la sede provisional del gobierno yemenita desde que Hadi fuera expulsado de la capital Sanaá, en febrero de 2015, por rebeldes chiitas del movimiento de los hutíes, que controlan gran parte del país.

Unas 6 mil personas murieron en Yemen desde que el conflicto entres los hutíes y el gobierno de Hadi escalara dramáticamente y se regionalizara, en marzo pasado, con una campaña de ataques aéreos contra los rebeldes de una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita, principal aliado del mandatario yemenita.

Hadi se vio forzado a exiliarse en Arabia Saudita cuando los hutíes tomaron Adén, en marzo pasado, y retornó en el mes de julio.

El país, el más pobre del mundo árabe, se encuentra al borde del colapso humanitario, con más de 10 millones de civiles que no tienen suficiente comida, incluyendo a 850 mil chicos semi desnutridos, y unos 13 millones que carecen de acceso al agua potable, según organizaciones de asistencia humanitaria.

Sumando complejidad y violencia al conflicto, en Yemen actúan la rama de la red Al Qaeda más activa del mundo, Al Qaeda en la Península Arábiga (Aqpa), y el EI, y ambos grupos yihadistas sunnitas cometieron numerosos atentados en el país en los últimos meses, tanto contra los hutíes como contra el gobierno.

Al reivindicar el ataque mediante un comunicado a través de las redes sociales, el EI aseguró que “el hermano mártir Abu Hanifa al Hulandi (el holandés)” consiguió hacer estallar un coche bomba contra el palacio presidencial, “sede del tirano del Yemen, el apóstata Abdo Rabu Mansur Hadi”.

Según el Estado Islámico, en esta “operación bendita” murió una decena de guardias presidenciales, entre ellos oficiales de alto rango, y una veintena resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad.

Los testigos declararon a la prensa que el coche bomba causó daños en las casas y edificios cercanos, y cinco vehículos estacionados en el lugar quedaron calcinados.


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