Una gran incógnita se abrió ante la falta de respuestas a los problemas económicos que agobian al país. Por estas horas el Gobierno busca el camino para pesificar de hecho la economía sin traumas. Consultados por El Tribuno, varios economistas coincidieron en que la falta de dólares refleja los problemas del modelo. Sumado a esto, destacan en la creciente inflación el factor que deteriora la confianza en el peso argentino.

Ante esta compleja situación, desde la Casa Rosada sumaron una medida más para controlar la falta de dólares ante los excesivos compromisos de pago que el Gobierno deberá afrontar con divisas. Las primeras que aparecen en la lista son las obligaciones financieras del sector público. Es decir, el pago de dos títulos de deuda: el “Boden 2012” y los “Cupones PBI”. Según trascendió, ya hay en el Banco Central más de US$ 6.000 millones para afrontar solamente la parte dolarizada.

Después aparecen las deudas con las multinacionales, la mayoría de ellas prestadoras de servicios. Según analistas, aquí el Gobierno debería desembolsar más de US$ 4.000 millones. Es decir, se requerirá una suma en torno de los US$10.000 millones que equivale de manera aproximada a lo que da el superávit. Pero a esto hay que sumarle las deudas externas al FMI y al Club de París, entre otros, lo que haría caer más aun las reservas del Tesoro nacional. En este marco, el Gobierno encaró todo tipo de medidas económicas para detener la falta de dólares. Desde el bloqueo al ingreso de productos importados hasta la limitación casi absoluta para la compra de divisas. Pese a esto, los billetes siguen faltando.

Es aquí donde economistas acuerdan en que el problema también está en el peso argentino y la inflación. Es que la política inflacionaria del Gobierno, que se fue profundizando cada vez más desde el 2007, fue un elemento que de a poco deterioró el peso argentino como valor de ahorro ante la falta de confianza que genera la moneda en la sociedad en general.

Ante esta situación, se abrió el interrogante de las próximas medidas que tomará el Gobierno para evitar el enfriamiento de la economía.

Las opiniones

El economista Eduardo Curia sostuvo que “la pesificación es una idea, es un buen objetivo para su implementación. Tiene que ver con esas referencias estructurales positivas, es decir el proceso inverso de aquel que nos llevó a la dolarización. O sea, tener políticas sanas, sólidas y continuadas de distintos carácter: fiscal, monetario, tener una inflación más apaciguada, etc”.

El economista Raúl Cuello dijo que "el hecho de que la gente no confíe en el peso tiene un trasfondo muy importante, ya que es la única moneda a la que en los últimos 55 años se le agregaron 13 ceros. Entonces fue perdiendo su valor por lo que no puede ser utilizada por nadie para preservar sus ahorros, de manera que cualquier intento de pesificar se choca con la realidad”.

Para el economista Marcelo Lascano, quien hace una década integró el Grupo Fénix, “predomina la falta de confianza por lo que se hace imprescindible regenerar la credibilidad en el vértice del poder por más de que uno no esté de acuerdo con el Gobierno”. A su vez, sostuvo que el problema del dólar tiene que ver con “variables económicas y psicológicas”.

 

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