Tener dolor en el cuello, dolores de cabeza, y hasta algún sangrado de nariz, puede ser mal interpretado. El estrés, los nervios, la mala alimentación, en resumen, la vida, puede hacer que la mayoría se olvide de su salud.
A veces estos síntomas se presentan y pueden ser la consecuencia de otra dolencia y a veces, ni siquiera están. Pero la hipertensión arterial puede estar presente sin hacerse notar. Puede darse a conocer con un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o la aparición de insuficiencia renal. Las consecuencias pueden ser irreversibles cuando no fatales, y la única manera de prevenirlo es el adecuado control de la presión arterial.
El problema es que según la última encuesta nacional de factores de riesgo dada a conocer por el Ministerio de Salud de la Nación, un 34% de los argentinos adultos (más de 1 de cada 3) padece HTA es decir, valores de presión arterial sostenidamente por encima de los 140 y/o 90 mm de mercurio y la mitad de ellos (en números redondos, 1 de cada 6) desconoce su condición de hipertenso, lo que representa para ellos una verdadera "bomba de tiempo" oculta y silenciosa.
La buena noticia es que en general, están a tiempo de desactivarla.
"La mitad de la gente que es hipertensa no lo sabe, y solamente entre un 15 y un 25 por ciento de las personas con hipertensión están adecuadamente tratadas", aseguró el doctor Fernando Filippini (MP N§ 5737), quien preside la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) desde el último congreso nacional de la especialidad, llevado a cabo en abril pasado en San Miguel de Tucumán.
Desde la SAHA promovieron el pasado 17 de mayo una campaña por el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, en consonancia con la Liga Mundial de Hipertensión (WHL).
"El objetivo fue concientizar y que las personas se comprometan con el cuidado de su salud permanentemente", subrayó el doctor Filippini.
Marcelo Orías es miembro de la SAHA y director por América Latina de la Liga Mundial de Hipertensión y destacó que la hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo mayores de deterioro de las arterias, y el peligro aumenta cuando el control de la presión se deja librado al azar.

La enfermedad silenciosa
"Es una enfermedad silenciosa, cuya causa viene dada sobre todo por el antecedente familiar, y el paciente no debe creer que está controlado porque se siente bien", remarcó el doctor Orías.
Mantener un peso bajo, comer con poca sal y realizar una actividad física adecuada a la edad y la condición corporal son medidas que benefician a toda la población para prevenir la HTA, y que en las personas hipertensas son parte del tratamiento, además de las terapias farmacológicas que el especialista decida en caso de ser necesario.
Entre los puntos más destacados y sobre el que se puede tomar la primer medida de prevención es el control del consumo de sal.
Para saber si lo salteños controlan el consumo de sal en sus comidas, El Tribuno consultó al azar a 20 personas de entre 18 y 70 años si acostumbraran a agregar sal a sus comidas. El resultado fue asombroso. La franja entre 18 y 30 años no dudó en afirmar que agrega sal a la comida y si el salero falta en la mesa, se levantan y lo traen.
Fueron los mayores y los adultos mayores los que reconocieron que no agregan sal a sus comidas y que incluso prefieren otras opciones como la sal de apio y la sal marina.

El mejor control
"Lo fundamental es que toda la gente adquiera el hábito de controlar su presión periódicamente, y que si tiene dudas consulte al médico. Además del criterio clínico, hay exámenes complementarios muy eficientes para determinar si una persona es hipertensa, y si lo es, tratarla como corresponde", resumió el doctor Filippini.
Cómo se cuidan los salteños
"Casi no uso sal y si puedo reemplazarla por la sal verde, lo hago. Tenía problemas de presión pero ahora me controlo y me cuido con la sal", contó Juan David, de 83 años.
Juan David sufrió hace 30 años de problemas cardiacos y, desde entonces, la sal es limitada en sus platos. "El uso de la sal es una costumbre que puede cambiarse", relató Juan a El Tribuno.
Sentada al lado de Juan estaba Dora, de 30 años, que al escuchar la consulta contestó un tanto avergonzada que ella le agregaba sal a todas sus comidas. "La carnes y las papas fritas es a lo que más le agrego sal", afirmó.
Fernanda tiene 18, y es mamá de una beba recién nacida. Algo temerosa le aseguró a El Tribuno que sí, que a las papas fritas siempre les agrega sal, "aunque tengan". Además, también es de las que lleva el salero a la mesa, y no duda en usarlo.
"Me gusta la sal, pero no le agrego a las comidas", afirmó Cristian, de 20 años, quien agregó que su mamá ya sabe cómo le gusta la comida, entonces no hace falta que le agregue nada.
Agustín tiene 21 años y como vive con sus abuelos nunca comió con sal. "Estoy acostumbrado, y la verdad no le agrego sal a ninguna comida", afirmó.
Mariano tiene 30 y a pesar de ser amigo de Agustín tienen gustos totalmente opuestos. "Siempre como con sal y además le agrego", aseguró.


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