Un sábado atípico vivió la gente que habita la zona de el Bajo Chico, porque a las 9 sus calles se poblaron de agentes federales, quienes tras "reventar" varios domicilios lograron la aprehensión de dos conocidos dealers, quizá los más peligrosos del lugar, quienes en el último allanamiento realizado habían logrado fugarse por una delación anterior a que se concretara la medida judicial.
Unas tres decenas de policías fuertemente armados irrumpieron por las calles de villa San Antonio, no hubo resistencia civil de los vecinos ni tampoco de los habitúes de esos lugares, donde la prostitución construyó durante décadas el folclore mismo de su existencia.
El resultado de las operaciones federales no fue informado oficialmente a la prensa, sencillamente deslizaron que fue positivo, en el aspecto operacional en la lucha contra el microtráfico y las redes de los dealers de la capital que tienen nexos inimaginables para el público lector.
Una vecina ayer consultada porEl Tribunoacerca de las medidas que últimamente comenzaron a tornarse cotidianas en la zona, dijo sentirse satisfecha pero que en el fondo todos saben que, si no son acompañadas de una verdadera lucha por la eliminación de los carteles que introducen la droga desde Bolivia, termina siendo "una golondrina que no hace verano".
En tanto, los policías federales siguieron en el barrio por espacio de más de tres horas, y se retiraron poco después del mediodía.
En El Bajo hubo una serie de medidas y allanamientos de distintos domicilios y se secuestró una cantidad no precisada de paco y pasta base, además de marihuana.
En uno de los domicilios allanados se halló una gran cantidad de billetes de baja denominación, el dinero que les aportan los cientos de consumidores que compran droga en las distintas villas y barrios de la capital, sobre todo en los más pobres y marginales.

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