En el significado de los sueños el número 32 es “dinero” y en la realidad de los apostadores de la Tómbola Jujeña pasó a significar “una pesadilla”.
 

Dos agencias fueron blanco de los escarches de apostadores enojados por la reducción del monto del premio.
 

Es que la salida del 1.532 a la cabeza en el sorteo nocturno del viernes último hizo saltar la banca y dejó a los ganadores con un premio inferior al que habían proyectado en sus cálculos. No es la primera vez que este número le juega una mala pasada a los asiduos apostadores del juego de azar más tradicional de la provincia.
 

Por lo visto el cobrar mucho menos dinero del esperado no les cayó en gracia a varios apostadores que descargaron su bronca, injustificada y a la vez propia de la reacción de un ser humano que ve frustradas sus expectativas, contra dos agencias de Tómbola de avenida Almirante Brown, escrachando con carteles intimidatorios a sus propietarios y exigiéndoles el pago de la totalidad del premio.
 

Al saltar la banca por la numerosa cantidad de agraciados, el Banco de Acción Social (BAS) aplicó uno de los artículos del reglamento de la Tómbola que conoce el apostador habitual y que está impreso en el reverso de la boleta que se extiende con la apuesta realizada.
 

A raíz de ello, dos agencias -la 14 y la 15 de avenida Almirante Brown- amanecieron ayer con carteles impresos en computadora con leyendas agresivas y temerarias.
 

Esto provocó el malestar y el rechazo de la dueña de la primera de ellas, Silvia Martínez de Granada, quien impuso a El Tribuno de Jujuy sobre esta situación y aclaró algunas cuestiones inherentes al más popular de los juegos de azar que administra el BAS.
 

Indignada por las leyendas del cartel, que rezaban “hijos de p..., rateros, paguen o se van a morir todos”, la mujer comentó que en 30 años de actividad era la primera vez que le sucedía una cosa semejante.
 

“En varias ocasiones saltó la banca, pero en esta ocasión fue más notorio porque algunos premios que se pagaron no superaron el 37 por ciento de lo que se debía abonar”, apuntó.
 

Por ejemplo, uno de los cientos de apostadores que ganó con el 32 debía cobrar, por la forma en que jugó, 731 pesos, pero sufrió un descuento de 482. Otra apostadora habría ganado 36 mil pesos, divididos en dos boletas de 18 mil pesos cada una, pero su cobro llegó sólo a 7 mil.
 

Estos casos dan cuenta del impacto que tuvo el acierto de decenas de jugadores que confiaron en sus sueños y que dieron en el blanco, aunque el premio se haya visto notablemente disminuido por esta situación un tanto atípica y fortuita.
 

No obstante el malestar de los ganadores, la dueña de la agencia 14, quien además es tesorera de la Cámara de Agencias de Tómbola, afirmó que el BAS cumplió con lo que indica el reglamento.
 

“No es culpa de la entidad bancaria que empleó una herramienta legal que siempre se utiliza en casos como este y que el apostador habitual conoce largamente”, remarcó.
 

A partir de lo que pasó con el sorteo nocturno del viernes, varios tomboleros comenzaron a recomendar a sus clientes y asiduos apostadores de este juego a “no cargar” más el 32 que en los últimos años se convirtió en un número muy apostado y proclive a hacer saltar la banca.
 

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