Los cardones, mítica especie vegetal que puebla algunos sitios de la Quebrada y Puna, han sufrido en los últimos años embates de la naturaleza, desequilibrios que no las libran del clavel del aire que se adhiere como epífita, ni de orugas que los atraviesan, hacen galerías y ralentizan su crecimiento.  

Se trata de la flor “clavel del aire” que las está dañando y desde hace años persiste la oruga que afecta 2 especies de cactus.

“El planteo es trabajar en plan para posicionar la problemática del clavel del aire sobe el cardón de la Quebrada de Humahuaca”, precisó el ingeniero agrónomo Alejandro Cruz, de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Jujuy. Se refirió así a la maleza epífita cuyo nombre científico es “Tillandsia spp” y que estaría usando al cardón y compitiendo con él por la luz, debilitándolo y haciéndolo pasible a enfermedades fúngicas e insectos que lo terminan secando.

Se trata de una planta epífita que competiría por el cardón que haría a la planta proclive a enfermedades que la terminan afectando y secando. La intención ahora es seguir esa cadena de concientización sobre la protección y uso de la madera de cardón de acuerdo al decreto 4.805.

Cruz venía trabajando desde hace años en torno al uso sustentable del cardón y plantea ahora un plan, en base a lo que ya se viene haciendo, enfatizando en la educación ambiental a lo largo de la Quebrada, para que los niños sigan a los que ya fueron capacitados y contribuyan a cuidarlos.

Es que desde hace años, mediante esa Secretaría se venía capacitando a los chicos de primaria en la Quebrada, especialmente en Tilcara, Tumbaya y Humahuaca.

Actualmente en cardones ubicados en Hornillos se detectaron altas concentraciones de la epífita, y ejemplares grandes secándose a causa del debilitamiento que estaría produciéndose por ella. “Eso se repite en Hornillos, en el Pucará de Juella que está muy atacado, y en El Angosto, luego se ve en menos proporción a lo largo de la Quebrada”, precisó.

Explicó que para su extracción se está hablando de un método físico para su extracción, sacar con rastrillo de goma, y quitar la carga, mientras otra opción implica usar productos que sean de bajo impacto ambiental y que no perjudiquen a la flora ni a la fauna. Se está probando en este sentido la reacción sobre el agua de cal y también el sulfato de cobre pentahidratado, que se utilizaría para disecarlo, algo que prevén corroborar sobre parcelas de muestreo que apuntan desarrollar.

Se aspira analizar el impacto de estas técnicas para controlarla, para ver cómo reaccionan con la idea de que tengan bajo impacto ambiental. Es que el problema actual está siendo estudiado, debido a los graves daños, aún no cuantificados.

Cruz estimó que los cardones que están siendo afectados son antiguos, en virtud de su altura por entender que el ritmo de crecimiento de los cardones sería de dos centímetros por año dependiendo de las lluvias.

Cuando aparece alguna plaga, lograrse un equilibrio biológico natural mediante un enemigo natural que puede ser un pájaro o una enfermedad que regula la población, que en este caso no aparece.

Por otro lado, también se proyectó la creación de viveros, con la idea de reutilizar algún cardón que se saque cuando haya una construcción de un camino o un cultivo, y se utilice en los viveros, tener clones y multiplicarlos para luego usarlos en parquizaciones de la Quebrada. Es que cuentan con un decomiso de especies vivas, y están llevando el material para seguir el proceso de enraizamiento en Purmamarca.

El programa de conservación trabaja con fondos provinciales y municipales, sin embargo amerita su control al igual que el de las orugas.

 

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