¿Por qué el general Perón pudo llegar al poder? Lindo tema para este novísimo instituto a cargo de Pacho O’Donnell.

Para su entendimiento es imprescindible conocer las reales causas de la “neutralidad” argentina en la I y II guerras mundiales (como abastecedores de alimentos a los ejércitos aliados) y la exigencia de EEUU a Inglaterra de “pague primero lleve después”, como contraprestación de su participación en la II Guerra Mundial.
A continuación la erudita investigación del Dr. Julio González:

El 27 de marzo de 1941 se firmó el Tratado de Préstamos y Arriendos entre el presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill. Por este tratado, EEUU establecía que su aporte para actuar como aliado de Gran Bretaña contra las potencias del eje, habría de ser restituido por Gran Bretaña al final de la contienda.

El tratado garantizaba el pago a EEUU por el suministro de material bélico a Gran Bretaña “en todas las regiones del mundo” con los bienes británicos diseminados en todos los continentes.
En esos años, el 50% de los bienes británicos se hallaba en Argentina.

Por lo tanto, esos bienes, de hecho hipotecados a favor de EEUU, debían pasar, una vez terminada la guerra, a las compañías norteamericanas que, como la General Motors, Standart Electric y otras, habían sido las proveedoras de material de guerra.

Para eludir este compromiso internacional, gran Bretaña permitió que los sectores político-militares, que venían bregando desde hacía años por la reconquista del patrimonio argentino, alcanzasen el gobierno. Con esto, dio comienzo la revolución militar del 4 de junio de 1943. De ahí surgió Perón (vicepresidente de la República, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión) con el poder político, militar y laboral gremial para efectuar la reconquista del patrimonio y el poder público para la Argentina.

Nacionalizaciones

Se verificaron las nacionalizaciones de los bienes británicos, comenzando por el Banco Central Mixto de la República Argentina y los ferrocarriles. A esto le siguieron las empresas proveedoras de servicios públicos y muchísimos otros bienes.

La estrategia británica para eludir las obligaciones pactadas con los EEUU por el tratado referido fue acorde a la aguda inteligencia imperial de siglos de dominación mundial. Aceptaron que el Gral. Perón siguiera adelante con la “estatización” de los bienes ingleses en Argentina. Diez años después, en 1955, cuando el originalísimo sistema económico argentino, programado y realizado por Perón, se estaba consolidando y afirmando con la anuencia de todo el pueblo, a Perón le fraguaron un conflicto con la Iglesia católica que derribó su gobierno. Lo mantuvieron proscripto y exilado durante veinte años. Cuando regresó, su tercer gobierno (1973-1976) fue sistemáticamente saboteado por el terrorismo bélico de izquierda y de derecha. Los medios de difusión bombardeaban con versiones negativas sobre el gobierno. Las medidas de defensa del patrimonio nacional, social y del orden jurídico que tomaron fuerza normativa en decretos del Poder Ejecutivo y leyes del Congreso Nacional, fueron silenciadas. Se crearon entonces las condiciones para inducir a las Fuerzas Armadas a que asaltasen el poder del Estado.

Las medidas económicas de Martínez de Hoz retrotrajeron la economía y el trabajo al 3 de junio de 1943.
Después de una bacanal de sangre y muerte, propiciaron la llegada de Menem al gobierno, quien como inicio promulgó la Ley de Reforma del Estado Nº 23.696, por la cual todos los bienes británicos nacionalizados entre 1943 y 1955 les fueron restituidos virtualmente, sin pagar nada.
Así concluyó y pasó al olvido la gran decisión de independencia y rebeldía iniciada el 4 de junio de 1943.

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