Todo el mundo habla del litio, pero se olvidan de su humilde compañero, el potasio, que lo acompaña en las salmueras de los salares andinos. Nuestro país tiene importantes recursos de potasio tanto en sales marinas de Mendoza como en las salmueras de los salares continentales de la Puna Argentina. El potasio está en el centro de nuestras vidas, como tantos otros minerales y elementos químicos que sin embargo resultan invisibles; precisamente por esenciales. Juega un papel mayor en el crecimiento de las plantas, en la fisiología humana y en las demás formas de vida animal. En nuestro organismo fluye y cumple un rol fisiológico vital. Tal vez quienes están menos familiarizados con cuestiones químicas o mineralógicas, se hayan cruzado con el potasio en farmacias, o adquiriendo sal baja en sodio por prescripción médica, o bien en el sano consejo de las abuelas sobre el consumo de bananas y otros vegetales ricos en potasio y ahuyentadores de fatigas y calambres. Llamado antiguamente kalium, deriva de una palabra árabe que significa alcalino. Es químicamente un elemento alcalino, que se representa con la letra K y no se encuentra libre en la naturaleza. Tiene un isótopo que es radiactivo y su degradación en argón lo convierte en una excelente herramienta para obtener las edades de algunos tipos de rocas. Este elemento químico es uno de los más abundantes de la corteza terrestre. Entre los 92 elementos químicos es uno de los ocho más importantes en cantidad. También se encuentra concentrado en el agua de mar y en las aguas de los lagos salinos continentales. Las rocas lo contienen en algunos minerales, tales como los feldespatos potásicos, la mica blanca y la leucita entre otros. A lo largo del tiempo geológico hubo mares que se cerraron y aislaron. El Mar Muerto sería un ejemplo actual. Al evaporarse las aguas comenzaron a precipitar distintas sales según su orden de solubilidad. Así se formaron en disposición progresiva secuencias de calizas, seguidas por yeso y sal gema. Cuando las condiciones fueron las apropiadas comenzó la precipitación de las llamadas sales potásicas, especialmente silvita (cloruro de potasio) y carnalita (cloruro hidratado de potasio y magnesio). En casos excepcionales la precipitación continuó con sales de magnesio, entre ellos los boratos magnesianos. El ejemplo más completo de estos viejos mares en desecación es el Zechstein en Alemania. Otra cuenca potásica es la catalana en los Pirineos españoles. Cuando se las observa de cerca no hay diferencias notables entre la halita (cloruro de sodio) y la silvita (cloruro de potasio). Ambos son minerales cristalinos cúbicos, incoloros, vítreos, transparentes, livianos, de baja dureza y solubles en agua. Sin embargo, al pasarles la lengua para comprobar sus características organolépticas tienen gustos diferentes: salado la halita o sal gema y algo amargo la silvita o sal de potasio. Esto lo distinguen perfectamente las vacas y las cabras que tienen a esas rocas como lamedero natural y solo encuentran palatable a la sal común. El potasio, junto al fósforo y el nitrógeno, los llamados N-P-
K, son los pilares del crecimiento de las plantas. Son minerales esenciales para la agricultura y por eso forman parte de los agrominerales. El 95% de la producción mundial va al agro. El resto a usos menores como los farmacéuticos y explosivos. Todos los años, millones de toneladas de potasio se agregan a los suelos del mundo para que puedan mantener su fertilidad. Producción y consumo rondan alrededor de 30 millones de toneladas anuales. Como sustituto los italianos aprovechan rocas volcánicas ricas en leucita a las que muelen y las aplican a sus suelos. El resto se extrae de residuos salinos de viejos mares desecados, entre los cuales la República Argentina cuenta con un depósito de clase mundial (WCD). Se trata del yacimiento Río Colorado compartido por Mendoza y Neuquén. Allí se descubrieron espesas secuencias de sales potásicas a unos mil metros de profundidad. El yacimiento estaba en manos de la compañía minera brasilera Vale Do Rio Doce que lo iba a explotar por un método de disolución de las sales, cosa que finalmente no ocurrió. En Estados Unidos se extrae el cloruro de potasio de las salmueras del salar Searles Lake. Ese rico yacimiento contiene muchos tipos de sales que se explotan en capas a distintas profundidades. Bajo el nombre de potash se comercializan muchos tipos de sales de potasio, especialmente el cloruro. Los extensos depósitos de las salitreras del híper árido desierto chileno y peruano tienen grandes concentraciones de nitrato de potasio y fue una fuente mayor de fertilizantes durante el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Los salares de los Andes Centrales también son ricos en potasio. Especialmente se lo explota de las salmueras del salar de Atacama en Chile. En general todas las salmueras de los salares andinos de Perú, Bolivia, Chile y Argentina tienen al potasio como uno de sus constituyentes. Algunos salares son también ricos en litio. La combinación de litio y potasio favorece la ecuación económica a la hora del cálculo de los recursos económicos de un salar. Los contenidos de potasio varían fuertemente entre las distintas cuencas salinas. Hay salares más ricos que otros. En la Puna Argentina las concentraciones en distintos salares se encuentran entre 4 y 9 mil partes por millón, lo que representa generalmente unas diez veces la concentración de litio en el mismo salar. Los valores más altos, por encima de 7 mil partes por millón, se encuentran en orden de importancia en los salares de Diablillos, Llullaillaco, Pastos Grandes, Río Grande, Rincón y Ratones. Se calcula que en la Puna Argentina (Jujuy, Salta y Catamarca) existen evaluadas por distintas compañías mineras unas 50 millones de toneladas de cloruro de potasio. Si se toma en consideración el valor internacional actual de 300 dólares la tonelada de cloruro de potasio, se tendrían recursos equivalentes a unos quince mil millones de dólares en números gruesos. Obtener los elementos valiosos de las salmueras de los salares, entre ellos el litio, potasio, magnesio, boro y otros es un asunto que requiere de fuertes inversiones y de alta tecnología.

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