Después del pueblo de Talapampa, vemos a las vías al lado del camino, en algunas partes afloran fuera del terraplén en otras partes han desaparecido por la obra de los hombres o de la naturaleza. El camino comienza a zigzaguear en faldeo, hemos entrado en una zona montañosa. Las vías las vemos ahora que cruzan el río Guachipas y circulan al otro lado del río con varios puentes. El camino comienza a subir con cerros rojos y verdes debido a las afloraciones minerales que conforman esta parte del relieve. Cruzamos la Quebrada del Churqui y a nuestra derecha están los llamados cerros de La Viña.

Varios arroyos todos sin puentes cruzan la ruta hacia el río Guachipas, hasta que desde un promontorio vemos al pueblo de Alemania.

Con o sin acento este pequeño pueblo que creció alrededor de la estación, que fue punta de riel y luego final del ramal C-13 llegó a tener entre 800 a 1.000 habitantes y hoy viven menos de un centenar de personas.

Como dice una canción “mirando abajo parece un sueño” ya que la estación está en una pequeña explanada a orilla del río de Las Conchas y la unión con el río de Alemania en el ingreso a la Quebrada de Las Conchas. Para ingresar a la localidad hay que cruzar un puente ferroviario sobre el río y a mano izquierda está la calle principal del pueblo. Allí están ubicada las antiguas casas de adobe, muchas de ellas desocupadas. Cuando fui en el mes de mayo la mayoría tenían pintado sus frentes con nombre de negocios como almacén, farmacia, bar, etc, que había sido decoradas para una película, pero ahora en el mes de octubre fueron borradas las leyendas porque los viajeros (en general turistas) que van hacia Cafayate creían que eran verdaderos, con el chasco que al concurrir están cerradas y vacías. Solo ha quedado la pintura de un galpón que dice “Gomería”.

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