El 1 de octubre de 1875 se produjo un hecho importante en la historia de las instituciones de la Provincia. Ese día quedó constituido el Honorable Senado de la Provincia de Salta, en un inmueble desconocido de la ciudad.
Su constitución obedeció a la reforma que ese mismo año se introdujo en la Constitución de Salta, al crearse un sistema parlamentario de carácter bicameral.
El acta N§ 1 de aquella primera sesión preparatoria señala que a ella asistieron todos los representantes de los 19 departamentos fundantes del Senado: Anta, Cachi, Cafayate; Capital, Campo Santo (Gral. Gemes), Cerrillos, Chicoana, Guachipas, Iruya, La Caldera, La Poma, La Viña, Metán, Molinos, Rosario de la Frontera, Rosario de Lerma, San Carlos, Santa Victoria y Orán.
En aquella sesión preparatoria, presidida por don Segundo de Bedoya, representante de Chicoana y La Viña, la Cámara Alta aprobó los diplomas de los senadores que habían sido electos en los comicios del 1 de agosto de 1875. Eran Robustiano Patrón y Sixto Ovejero, por Capital; Segundo de Bedoya, por San Carlos (cargo al que luego renunció para representar a Chicoana y La Viña); Francisco Ortiz, por Rosario de Lerma; Alejandro Figueroa, por Rosario de la Frontera; Juan A. Uriburu, por Molinos; Delfín Leguizamón por Orán; Felipe Pérez, por Metán; Dr. Serapio Gallegos, por Cerrillos; Pío Uriburu, por Anta; Benedicto Fresco, por Guachipas y Cafayate; Feliz Saravia, por Cachi y La Poma; David Apatié, por Iruya y Santa Victoria; y Juan Cornejo, por Campo Santo (Gral. Gemes) y La Caldera.
Las primeras autoridades del cuerpo fueron, como presidente, Segundo de Bedoya; vicepresidente primero, Benedicto Fresco, y vicepresidente segundo, el Dr. Serapio Gallegos.
Por unanimidad y en la misma sesión, se designó el primer secretario del cuerpo, don Nicolás Arias, y más tarde, la primera taquídactilógrafa (española), doña Magdalena Alonso Martínez de Zelada.
El reglamento
El primer tema que debatió el flamante Senado fue su reglamento interno. En la oportunidad se consideraron tres mociones: adoptar el de la Cámara de Representantes (Diputados) de Salta, el del Honorable Senado de la Nación y elaborar uno propio.
Por mayoría se resolvió adoptar el Reglamente de la Cámara de Representantes y, a la vez, encomendó a la Comisión de Legislación y Negocios Constitucionales que redacte uno propio para el cuerpo recién constituido.
Sala de sesiones
El segundo tema que se trató fue dónde se sesionaría en el futuro, puesto que el Poder Ejecutivo no había tomado medidas al respecto. Lamentablemente, el acta no consigna el lugar donde se realizó la reunión constitutiva, y solo asienta un breve debate.
El senador Serapio Gallegos (Cerrillos) propuso que se gestione un permiso para sesionar en la Escuela Normal. La moción fue apoyada por el senador Fresco, "pues dicho establecimiento -dijo- dispone de bancas y siendo republicanos bien podríamos sentarnos allí, pues no es decoroso para la provincia que funcione (el Senado) en el local donde estamos". Finalmente el senador Ortiz (Rosario de Lerma) propuso que el cuerpo funcione en la misma sala donde lo hacía la Cámara de Representantes, criterio que finalmente primó y prima hasta ahora, pese a los innumerables proyectos que se presentaron al respecto en los 140 años que tiene el Senado de la Provincia.

La sesión especial de los 90 años de la Cámara Alta
De la celebración participaron invitados especiales y exsenadores. Cuando el Senado de la provincia cumplió 90 años, en la Legislatura se organizó una serie de actos alusivos y de carácter bicameral. Así, por ejemplo, el 1 de octubre de 1965 se realizó una sesión especial de la que participaron invitados especiales, exsenadores, autoridades provinciales, eclesiásticas y militares.
La jornada fue presidida por el vicegobernador Eduardo Paz Chaín, quien luego de declarar abierta la sesión, invitó al senador de General Güemes, Amado Antolín Quiroga, a que izara la Bandera Nacional del recinto. Acto seguido se entonó el Himno Nacional con el acompañamiento de la Banda de Música de la Policía. Posteriormente y luego de una breve alocución del presidente del cuerpo, el exsenador Ernesto M. Aráoz fue invitado a dirigir la palabra. En su alocución, el exparlamentario historió la creación del Senado, introducida por la reforma constitucional de 1875 que estableció el sistema bicameral. Luego rindió homenaje a los miembros fundantes del cuerpo, y finalmente hizo votos para que "¡Quiera la Divina Providencia amparar la vocación de orden y de sana moral cristiana que ha caracterizado a nuestra provincia...!" .
Invitados especiales
Los exsenadores que asistieron a los festejo organizados por los 90 años del Senado fueron Ernesto M. Aráoz, Francisco Álvarez Leguizamón, Isidoro Aiziczon, Lídoro Almada Leal, Tito Burgos, Leonidas Cabrera, Miguel Castillo, Atilio Cornejo, Casimiro Chamorro Íñigo, Alberto Isasmendi, Humberto Jiménez Carrizo, Augusto Lafuente, Segundo Alberto López, Abel Ortiz, Pedro Estratón Pérez, Carlos Pereyra Rosas, Luis María Patrón Costas, Julián Santos Ruiz Huidobro, Carlos A. Saravia, Estella Lamas de Serrano, Hugo Ramón Saavedra, Aníbal Torres y Estaninlao Wayar.
Liliana Mazzone: "El Senado debe desaparecer
Muchas veces se alzan voces contra el Cámara Alta pero nunca pasó nad a. Si bien muchas veces se habló en los ámbitos políticos de nuestra provincia de la conveniencia de retornar al sistema unicameral vigente hasta 1875, ello no ocurrió no obstante que la Constitución de la Provincia fue reformada en reiteradas oportunidades.
El intento más claro de reimplantar el sistema unicameral fue en 1972. Cuando en el seno del gobierno de facto se debatía la famosa "enmienda Lanusse", muchos propusieron introducir la unicameralidad en todas las provincias por razones económicas. Al final, la idea no prosperó y las legislaturas no se tocaron.
El último ataque
Aquí en Salta, el último embate contra la bicameralidad data de 2013. Fue cuando la diputada provincial por General Güemes Liliana Mazzone, sin empacho ni pelos en la lengua, dijo a los cuatro vientos: "El Senado debe desaparecer". Pero pese a las palabras de la diputada de ojos claros y a los 140 años de vida, el Senado demostró que aún continúa gozando de buena salud, y también de una buena cuota de poder.

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