El presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó ayer a Estados Unidos de usar la guerra contra las drogas como una "excusa" para intervenir y controlar a otros países ricos en recursos naturales, y exigió el desmantelamiento del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA) y de bases militares en el mundo, porque donde se instalan, "crece el narcotráfico".
En su intervención en la cumbre sobre drogas de Naciones Unidas (ONU), Morales destacó el fracaso de esas políticas y apuntó a Washington como el principal responsable.
"Desde la década del 80 la mal llamada guerra a las drogas nos ha llevado a un escenario que sistemáticamente violentó la soberanía de los países y deterioró las condiciones de salud pública y seguridad interna", denunció.
Durante su discurso dijo que, según datos de la ONU, el consumo de las drogas en el mundo se incrementó 40 por ciento en las últimas décadas y se calcula que 246 millones de personas, de entre 15 y 64 años de edad, consumieron drogas ilícitas durante 2013.
Aseguró que en los lugares en los que se instala la DEA y bases militares de ese país, "crece el narcotráfico, la delincuencia, los Gobiernos privatizadores, los sistemas judiciales y policíacos de la narcocorrupción, la riqueza ilegal, elites millonarias corruptas, secreto bancario y criminalización de la hoja de coca".
Para Morales, tras el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos "creó, con el problema de las drogas, la excusa para aplicar una lógica imperialista" en regiones como Latinoamérica.
Así, pidió a la Asamblea General de la ONU "acciones concretas" para que las drogas dejen de usarse "como pretexto de dominación".
Morales cerró su discurso mostrando una hoja de coca y asegurando que la planta "ha sido víctima de los intereses del narcotráfico y el capitalismo", culminó.

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