¿Cómo analiza usted la categoría "ni-ni"? ¿Encierra estigmatizaciones?
A veces sí, pero también son realidades que tienen que ver con los cambios en el mundo del trabajo y con otras situaciones. Hay chicos a los que les gusta la música, y esa podría ser una forma de canalizar su proceso educativo, lo formal puede venir después de saciar sus intereses. Puede pasar que uno empieza por la música y termina por los libros, o al revés.
Socialmente algunos saberes se legitiman más que otros, lo que no significa que en sí mismos sean mejores. Hay que brindar alternativas en las actividades, porque a veces los jóvenes no se sienten atraídos por la educación.
¿Le parece que hay condiciones estructurales de la sociedad que marginan a determinados jóvenes?
Sí, además hay una idea estructurada de qué tenés que hacer, es esto o lo otro determinantemente, los pasos que tenés que dar están delimitados, cuando alguien no cumple con esos pasos parece una persona extraña.
Muchas veces, los padres y la sociedad en general tienen una idea estructura de los pasos, de la secuencia obligada y no toda la gente camina así. Hay ejemplos históricos, se decía que Einstein no era buen alumno en la escuela, y fue un genio.
Hablando de la categoría en sí, del concepto "ni-ni", ¿le parece que se lo utiliza para criminalizar a los jóvenes, asimilándolos al consumo de drogas, la inseguridad, la delincuencia, la holgazanería?
Sí, por supuesto, lógico, ahí está el uso despectivo. Esa acepción peyorativa forma parte del discurso autoritario que construyen las sociedades. Porque tanto en Europa como en el resto del mundo, la mayoría de los desocupados son jóvenes, al haber una reducción en la economía, los primeros que quedan afuera, sin posibilidades, son los jóvenes. Además, la tecnología ha ido reemplazando a la mano de obra.
Hay quienes lo toman de manera peyorativa para criticar como si las soluciones fuesen más simples. Las empresas y la sociedad también deben contribuir a buscar soluciones.
Hay muchos actores, es una problemática social compleja...
Claro. Los jóvenes que no trabajan ni estudian son consecuencia de la forma que adopta una sociedad. Existe unmercado laboralrestringido. Hay un fenómeno que se analiza desde la sociología. Se distinguen los que buscan y no encuentran y los que se han cansado de buscar y no encontraron y ya ni siquiera buscan. Hay un porcentaje de gente que deja de buscar, porque se siente afuera de ese sistema. Estamos hablando de desocupación estructural.

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