RICARDO N. ALONSO

Doctor en Ciencias Geológicas (UNSa-Conicet)

Tal vez la primera mención al azufre en el Noroeste sea la del licenciado Juan de Matienzo, Oidor de Charcas, en 1566.

Lamentablemente en 1978, por decisión del ministro José Alfredo Martínez de Hoz, se cerró la mina La Casualidad.

En los primeros años de explotación, el mineral era muy rico y estaba formado por cristales puros de azufre.

Salta tenía el yacimiento de azufre más importante del país y todavía posee reservas importantes de este mineral estratégico. La epopeya del azufre y el papel, que jugaron el establecimiento azufrero La Casualidad y el ferrocarril Huaytiquina, es una materia que aún merece ser contada en ensayos, novelas y películas. Libros y documentales que capitalicen esa valiosa información para la historia de la Puna, para la historia grande de Salta y para enriquecer nuestra geografía, turismo y acervo cultural. En este artículo voy a limitarme a comentar algunos aspectos menos conocidos de acuerdo con la información recientemente publicada en mi libro “Historia de la minería de Salta y Jujuy, siglos XV a XX” (Mundo Gráfico Salta Editorial, Ediciones del Bicentenario, ISBN 978-987-1618-19-4, 332 p. Salta, 2010).

Tal vez la primera mención de azufre en el Noroeste argentino sea la del licenciado Juan de Matienzo, Oidor de Charcas, en una carta al rey en 1566, donde le informa de gran abundancia de algunos minerales que pudieran llevarse a España. El viajero inglés Joseph Andrews menciona azufre en su paso por Salta en 1826. El alemán Federico Stuart, en su memoria de 1871, dice que: “Siendo una gran parte del terreno de la provincia de origen volcánico se encuentra el azufre”. Ya en el siglo XX, el 14 de enero de 1905, Héctor Dupuy y Eugenio Dupuy solicitaron la mina de azufre Esperanza (N§ 147) en el cerro Azufre, al norte del salar de Pastos Grandes. Estas minas serían nuevamente solicitadas un par de décadas más tarde, por la famosa artista Lola Mora.

Es interesante señalar que en el diario La Idea, de Salta, el domingo 19 de marzo de 1905 aparece la noticia de la visita a Salta del doctor Federico Reichert para estudiar los yacimientos de boratos y los de azufre, estos últimos para la fabricación de ácido sulfúrico, indispensable para la elaboración del ácido bórico. Reichert, que fuera enviado por el Gobierno nacional, menciona el azufre en la cordillera volcánica que nos separa de Chile en su informe de 1907. Ese mismo año, Gonzalo M. Clivio denuncia las minas de azufre Argentina I y Argentina IV para el Distrito de Llullaillaco. En 1940, se fundó en Salta la Compañía Azufrera Argentina S. A., integrada por el Dr. Manuel R. Alvarado (exministro de Obras Públicas de la Nación), el Dr. Adolfo García Pinto, el Ing. J. Urbano Aguirre, el Dr. Agustín Alsina, Eduardo García Pinto, Jorge García Pinto y Roberto García Pinto, la cual fue formada para llevar a cabo la explotación de los yacimientos de azufre en la cordillera salteña limítrofe con Chile. En 1942, la Compañía Azufrera Argentina S. A. integró una empresa mixta con el Estado por intermedio de la Dirección General de Fabricaciones Militares, bajo la denominación de Industrias Químicas Nacionales S. M. En 1952, Fabricaciones Militares compró todo el paquete accionario y el yacimiento pasó a conocerse como EAS (Establecimiento Azufrero Salta). En esos años nace una pujante actividad azufrera. En 1947, visitó la Puna el médico Santiago D. Bazán, director provincial de Higiene y Asistencia Social del gobierno del Dr. Lucio Alfredo Cornejo, y realiza el trayecto entre San Antonio de los Cobres hasta mina La Casualidad, realizando observaciones generales. En esa época la mina La Casualidad estaba en pleno funcionamiento, tanto la explotación de las distintas concesiones mineras (Julia, San Roque y otras) como la planta de refinación del azufre, y vivían allí 567 obreros y 40 empleados, además de un núcleo importante de personas dedicadas al transporte y aprovisionamiento.

Bazán realiza una descripción general de la actividad minera, vestimenta de los obreros, casas, comida, servicios médicos, esparcimiento y muchos otros datos para comprender cómo se trabajó en ese establecimiento minero salteño. Termina su informe con una frase premonitoria: “Es necesario fomentar por todos los medios posibles el arraigo de esta industria, por cuanto, por razones de defensa nacional, es indispensable que contemos con una fuente segura de aprovisionamiento de azufre que no pueda ser trastornada por el juego de influencias económicas o políticas extranjeras, aun cuando el azufre nacional resultara más caro que el azufre importado”. Lamentablemente en 1978, por decisión del entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, se cerró la mina con grave daño para el patrimonio del Estado salteño y nacional. Entre los mineros y productores de azufre en el departamento Los Andes, según el padrón minero de Salta de 1955, figuran: Dirección General de Fabricaciones Militares (minas Orcoyurac, Huayracoya, Tansacunu, Chirrían, Takara, Huntapacha, Coyllur); Jorge J. Pezzuti (mina Libertador General San Martín); Héctor Saa (minas Gaucho Gemes y Tecar); Francisco Uriburu Michel (mina La Carpa); Luis Ascher (mina Olga); Eusebio Alegre Quiroga (minas Silla y Margarita); M. Camacho y ACD Giusta (minas Petrona y Lidia). La mayoría de las concesiones, tanto de mineros privados o de la Dirección General de Fabricaciones Militares, tienen que ver con los yacimientos de azufre de la alta Cordillera, en la llamada Corrida del Cori. Precisamente esa corrida es una región de altos volcanes, formados por la fusión profunda de la placa de Nazca, cuyos magmas han ascendido hasta la superficie derramando coladas de lava y ceniza, que fueron apilándose unas sobre otras hasta constituir edificios estrato-volcánicos que se elevan entre 4.500 y 5.500 msnm. Todo ese volcanismo ocurrió entre 4,5 y 5 millones de años atrás aproximadamente. En los estadios finales, los gases volcánicos, ricos en azufre cristalizaron por sublimación en las cenizas volcánicas, formaron el caliche o sulfiche. En los primeros años de explotación el mineral era muy rico y estaba formado por cristales puros de azufre. Con el tiempo el contenido de azufre se fue empobreciendo. El principal depósito era la mina Julia (en homenaje a Julia Cornejo), que se ubicaba en la ladera sudeste del cerro Estrella (5475 m), a 512 km de la ciudad de Salta.

La planta de La Casualidad se ubicaba a 4.200 msnm. Durante las décadas de 1940 y 1950, el establecimiento azufrero produjo a razón de 10.000 toneladas por año y esto comenzó a aumentar hasta llegar a principios de la década de 1970 con 30.000 toneladas, que fue el pico máximo de producción registrado. Téngase en cuenta que se producía azufre refinado al 99,7% de pureza. El error geopolítico y económico de Martínez de Hoz dejó a La Casualidad como un pueblo fantasma y mató también al ferrocarril. Lo que hay que rescatar en la epopeya del azufre es el espíritu de los hombres que trabajaron allí, en las peores condiciones climáticas que puedan imaginarse, para generar riqueza genuina para los propios argentinos.

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