Un estudio comparativo genético ordenado al CIF (Cuerpo de Investigaciones Fiscales) del Ministerio Público por el Juez de Instrucción Formal 5, Pablo Arancibia, permitió determinar que los restos óseos hallados el 19 de abril pasado a la vera de la ruta 68, en el acceso sur de Cafayate, pertenecían a la ciudadana correntina con residencia en Santa María de Catamarca Isabel Escalante (52), más conocida como “Fany”.

El análisis comparativo de ADN se realizó la semana pasada con muestras de tejidos del cadáver y de Oscar Pereyra (33), hijo de la víctima. Los análisis demoraron, pese a que la familia de la mujer los había solicitado, porque las pericias del CIF sobre los restos indicaban que el cadáver pertenecía a una mujer de entre 26 y 35 años. Sin embargo, la Brigada de Investigaciones, tras la realización de escuchas telefónicas, centró sus pesquisas en Fany, determinando que tenía cinco amantes, que se había separado en noviembre pasado de su marido, Alejandro Hermógenes Palacios (62) y que ella lo había denunciado reiteradamente por golpizas y tentativas de estrangulamiento.

Una hija de ambos, de 12 años, reconoció el pantalón “Linda Z”, de fabricación brasileña, hallado junto al cuerpo y aseguró que lo habían comprado en Foz de Iguazú, en un viaje realizado en enero, donde adquirió también un anillo plateado y anteojos de sol, que también fueron reconocidos por la niña.

A partir de allí se convocó a Pereyra para hacer el análisis genético que determinó la identidad de los restos, luego de seis meses de misterio.

El exmarido de la víctima, un conocido chapista santamariano, fue detenido ayer en la localidad y trasladado a Salta. Se esperaba su arribo a esta ciudad en la madrugada de hoy. Estiman que la pudo haberla ultimado en esa ciudad y traído el cadáver a Salta. El hombre solía hacerle escenas de celos, dijeron los pesquisas.

Sin embargo, no es el único sospechoso, ya que se encuentra en la mira y sería detenido en las próximas horas un médico cafayateño que fue citado a declarar en el caso pero que no se presentó jamás.

Escalante había viajado a Cafayate el 14 de enero para retirar en el hospital local los resultados de una biopsia. Fue la última vez que se la vio.

Se determinó también que usaba un anillo de color plateado y anteojos oscuros en forma permanente.

Del seguimiento realizado sobre el teléfono celular de Escalante se determinó que la última vez que habló fue en Animaná, el mismo día de su desaparición.

Para seguir las alternativas del caso, arribó ayer a Salta el fiscal penal de Santa María, Marcelo González, quien se reunió con el juez Pablo Arancibia. El jefe de Policía, Marcelo Lami, dijo ayer, en las jornadas de Criminalística realizadas en la Escuela de Cadetes, que la investigación “tuvo éxito gracias a la habilidad de los pesquisas de la Brigada de Investigaciones de Cafayate, cuyos efectivos siguieron pacientemente una pista, pese a que informes de otras dependencias estatales la habían desechado”.

 

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