"Asistimos a fenómenos que son de la primera década del siglo XX. Si uno quiere saber de la pobreza, lo lógico sería preguntarle al Estado argentino. Pero volvemos a saber gracias a la Iglesia o a los sindicatos", lamentó Hernán Otero, investigador del Conicet e historiador de la Universidad Nacional del Centro de Buenos Aires (Unicen).
La credibilidad y la omisión de algunos indicadores del Indec fueron algunos de los ejes de debate de las XIII Jornadas Argentinas de Estudios de Población. El encuentro, que reunió a especialistas en demografía, economía y las ciencias sociales de todo el país, arrancó ayer y culmina esta tarde en la Universidad Nacional de Salta (UNSa).
En la sesión plenaria sobre estadísticas públicas hubo fundadas críticas al Gobierno nacional y al Indec. En 2007 el organismo fue intervenido y desde entonces se sucedieron algunos cambios que no pasaron desapercibidos, tanto en el ámbito académico, político y social.
Otero enumeró los índices de inflación, desempleo y pobreza. Este último no se publica desde diciembre de 2013. "Lo que más me duele es la ruptura de la serie histórica de la estadística", manifestó el investigador.
Hoy también están en dudas tasas y publicaciones de otras reparticiones nacionales como la mortalidad infantil. Otero agregó que desde 2008 no se difunden datos sobre seguridad, tarea que estaba a cargo de la Dirección Nacional de Política Criminal.
Sin datos de pobreza
En marzo de este año el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, adujo que "estigmatiza" publicar datos de pobreza. En junio de este año el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina cuantificó en 11,5 millones las personas bajo ese umbral. En términos relativos, la pobreza llega al 28,7%.
En la última medición del Indec el indicador había sido 4,7%. El martes la Justicia ordenó al Gobierno nacional dar a conocer los datos sobre este aspecto socioeconómico.
Otero dijo ayer en el plenario en la UNSa que "hubo un retroceso en cuestión estadística en la Argentina". "La pérdida de la centralidad del Estado dio paso a una estadística multipolar e incierta", señaló.
"Yo no sé si estos instrumentos producidos por la Iglesia o por los sindicatos son mejores o peores. Sí sé que encuentran su viabilidad ante la negativa del Estado de producir información que debiera ser sensible para los ciudadanos", manifestó Otero.
Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped) de la Universidad de Buenos Aires, también emitió duros cuestionamientos al Indec.
Tildó de "penoso" el último informe sobre mercado laboral. "Es vergonzoso que Resistencia, Chaco, tenga cero por ciento de desempleo. Ojalá fuese cierto". "En manos de quién estamos", cargó.

Una agenda variada
Fecundidad y reproducción, embarazo adolescente, fenómenos migratorios, discapacidad y empleo, composición de las familias y los hogares, condiciones de vida de los adultos mayores, niñez y derechos humanos y sistema previsional son algunos de los temas que se abordan desde ayer en las distintas mesas y paneles en la Facultad de Ciencias Económicas.
Las jornadas son organizadas por la Asociación de Estudios de Población de la Argentina (AEPA), la UNSa, el Conicet y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.



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