La calidad y la humildad tienen en Javier Weber un sello a prueba de fuego. Dueño de una carrera que lo llevó a ser protagonista como jugador y motivo de grandes alegrías para el vóley argentino, su etapa como entrenador de la selección lo ubica en el lugar donde todos quieren llegar y donde él mismo soñó estar. Convencido de la necesidad de priorizar lo colectivo antes que lo individual, Weber dialogó con El Tribuno a pocas horas de jugar con Francia en Salta y cerrar la fase regular de la Liga Mundial.

¿Cómo se viven estas horas previas? ¿Hay ansiedad, nervios?

La verdad es que estoy tranquilo porque en este momento el equipo está bien. Estamos en una etapa de construcción importante, de algunos cambios, con algunos jugadores que ya estaban y otros que no. El cambio de roles y jugar en una zona tan compleja e ir progresando partido tras partido era uno de los objetivos. Por supuesto que nos hubiera gustado ganar algún partido más, pero el equipo fue mejorando, creo que llegamos en un buen momento contra Francia.

¿Qué es lo que tendría que hacer Argentina para ganarle a los franceses?

Antes que nada, van a ser partidos muy equilibrados, porque Francia tiene un sistema de juego y características de jugadores muy parecidas al nuestro. Se van a ver situaciones buenas en ambos lados porque son equipos muy parejos que juegan con el margen de error del adversario. Como no va a ver diferencias en el ataque, yo creo que la diferencia que pueda haber entre los dos se va a ver en la recepción de cada uno. Ahí es donde va estar la clave y creo que si nosotros podemos recibir mejor que ellos y tener la pelota arriba de la cabeza de los armadores vamos hacer una muy buena diferencia.

Los franceses dijeron que la ausencia de Facundo Conte era una baja importante para Argentina.

Sí, seguro. Conte es un jugador importante. Sabíamos de antemano que no iba a estar. No fue una sorpresa que no esté. Facundo viene mal del hombro desde diciembre del año pasado. Sin duda que es una baja importante, pero el equipo necesita consolidarse hoy como equipo, no individualmente. Nos hubiera gustado tenerlo pero sabíamos que no iba estar y nos preparamos para jugar colectivamente de manera diferente y el equipo lo está logrando. Es verdad que un referente importante del equipo no está, pero hay otros lo suplantan muy bien.

Se sabe de las últimas derrotas, pero venís haciendo hincapié en lo que el equipo encontró durante los últimos tres partidos.

Se fue mejorando partido tras partido. La autonomía de jugar a alto nivel contra rivales como Polonia y Bulgaria estuvo muy cerca de lograrse. El equipo ha mejorada desde el punto de vista mental y en cuanto a consistencia de equipo. A nadie le gusta perder, pero era una zona complicada. Creo que tenemos todo para terminar bien la Liga Mundial en la fase regular y comenzar muy bien las finales.

¿El llegar clasificados al Final Six tranquilizó o sumó presión?

Está claro que jugar las finales no es lo mismo que no jugarlas. No me sacó en lo absoluto nada de presión porque cuando estás en la selección a la presión la tenés día a día, no la tenés entre un campeonato y otro. El estar clasificados te da una chance más de probar cosas que de no haber estado clasificados no las probás. Por ahí si hubiésemos tenidos la necesidad de una victoria hubiera mantenido un equipo titular todo el tiempo.

O sea que en el Final Six, la idea es ir a ganar sí o sí.

Seguramente, yo creo que la fase regular nos sirvió a todos para darnos cuenta en qué punto está el equipo, por dónde pasan lo partidos y claramente quiénes están mejor que nosotros. Y yo voy a seguir probando situaciones frente a Francia sin cambiar el esquema ni la estructura del equipo. Porque no lo hemos cambiado. Hemos jugado bien con diferentes grupos y eso habla de un crecimiento del equipo argentino con respecto a años anteriores

¿Qué diferencia le ves al equipo de hace dos años a este?

La diferencia es que hace dos años atrás no sabíamos para qué estábamos y hoy sí lo sabemos. Hace dos años era un equipo que estaba en formación y ahora es un equipo que está entre los ocho mejores del mundo.

¿Qué significa para tu vida ser técnico de la selección argentina?

Particularmente el haber sido jugador de la selección fue un orgullo y un sueño increíble. El ser técnico es una función que me propuse una vez que dejé de jugar. Un objetivo mío o el gran sueño, como lo quieras llamar, era ser técnico de la selección. Creo que el máximo objetivo que todo entrenador tiene es el dirigir la selección de su país. Es el mío y lo estoy cumpliendo. Lo vengo siendo hace cuatro años y tengo un contrato por otros cuatro años más. Y sueño con meter a Argentina entre los cuatro mejores del mundo.

¿Cómo te gustaría que te recuerden en tu paso por el vóley?

Soy una persona que le gusta construir y he aportado al vóley muchísimas cosas desde el lugar que me tocó estar. Lo hice como técnico de Bolívar y como entrenador de la selección. Me gustaría que fuera recordado como alguien que construyo todo el tiempo. Hay gente que construye y hay gente que destruye y a mí me gusta construir.

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