Habiendo leído atentamente el artículo de página 4 de fecha 12 de septiembre último de vuestro prestigioso matutino, basado en un informe de Idesa, creo conveniente aclarar algunos puntos en vistas de cierta parcialidad del mismo.
Dentro de los Objetivos del Milenio establecidos a nivel mundial para el año 2015, sin dudas entre las metas más destacadas para el desarrollo humano está la disponibilidad de agua potable y de sistemas de desagües cloacales.

El informe OMS-Unicef estima que a la fecha 1.100 millones de seres humanos no tienen acceso seguro a agua potable de fuentes mejoradas (de los cuales 425 millones son niños o menores de 18 años, y el 84 % viven en zonas rurales), y 2.600 millones a sistemas de desagües cloacales adecuados (980 millones menores de 18 años, 2.000 millones de áreas rurales, 124 millones en América Latina). De cada niño que nace hoy en el planeta, uno de cada cinco no tendrá agua potable, y la mitad desagües cloacales. Se calcula que cada año fallecen en el mundo 1,5 millones de niños por enfermedades de origen hídrico.


Las metas para el 2015 son reducir la población sin agua segura a 800 millones de personas, y sin saneamiento a 1.800 millones: se estima que más allá de las mejoras registradas, los objetivos del milenio no serán cumplidos.
Todo ello en el marco de una creciente escasez del recurso agua dulce, y de una marcada degradación y contaminación del mismo a nivel mundial: la permanente y lamentable negativa de los países más ricos para suscribir el protocolo ambiental de Kyoto, se enmarca en esa alarmante realidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima a la fecha la cobertura mundial de población con acceso a agua segura de fuentes mejoradas, en el orden del 83 %, versus el 78 % de 1990: o sea, la cobertura global tardó 21 años en mejorar solo en un 5 %.
Es importante remarcar que el concepto de agua segura de fuentes mejoradas no se restringe al de agua potable de red, sino que abarca a sistemas alternativos de suministro como provisión con cisternas, bombeo de agua de pozos particulares, etc.
O sea entre los dos conceptos, el valor de cobertura de agua de red es numéricamente inferior y está incluido en el primero.

El mismo informe refleja que América Latina tiene un 91 % de acceso a agua segura: la Argentina alcanza un 96 %, constituyéndose con Uruguay en los países líderes en toda América Latina y el Caribe. Los países desarrollados marcan un acceso del 100 %, mientras los continentes más atrasados son Asia y Africa.
Lógicamente dentro del concepto de acceso a agua segura de fuentes mejoradas, el agua potable de red constituye la mejor alternativa, sea por su calidad garantizada como por la permanencia y comodidad del suministro.
 

Cobertura en el país y Jujuy

El censo del año 1991 marcó en el país una población cubierta con agua potable de red del orden del 68 %; dicho valor subió en el censo 2001 al 78 %, y en el último censo 2010 hemos llegado al 84 %.
En la provincia de Jujuy la cobertura en 1991 era del 83 % (novena en el país), en el 2001 del 92 % (quinta en el país), y en el último censo 2010 del 94,5 % (cuarta en el país a la par de San Luis, y detrás de Capital Federal, Santa Cruz y Chubut).

Mientras en la última década la población aumentó en algo más de cuatro millones de personas, el censo 2010 registra cinco y medio millones de nuevos argentinos que se han incorporado al servicio de agua potable de red.
Considerando el 100 % del universo total de población argentina, el 88,55 % posee cañería dentro de su vivienda, el 9,25 % fuera de su vivienda pero dentro de su terreno, y solo el 2,2 % debe acceder a agua potable de red fuera de su terreno. En un posible concepto de agua insegura (de ríos, de canales, de lluvia) se incluye sólo el 0,87 % de los argentinos.
En Jujuy el 81,5 % tiene cañería dentro de su vivienda, el 12,9 % fuera de la vivienda pero dentro de su terreno, el 5,5 % fuera de su terreno, y el 2,2 % agua insegura.

Respecto a los servicios sanitarios, el 53,2 % de los argentinos tiene descarga a red cloacal, el 42,6 % a pozos ciegos, el 1,63 % a tierra (a cielo abierto), y el 2,6 % no dispone de baño o letrina. En nuestra provincia el 60,8 % tiene descarga a red cloacal, el 31 % a pozos ciegos, el 2,8 % a cielo abierto, mientras el 5,3 % no tiene baño.
A nivel regional, la región patagónica denota una cobertura del 94,4 % de agua potable de red, la cuyana del 91,7 %, el NOA del 88,6 %, la pampeana del 82 %, y el NEA del 81,4 % (84 % en el país).
En desagües cloacales, la cobertura de población es del 72,4 % en la Patagonia, del 55,2 % en Cuyo, del 54,1 % en la zona pampeana, del 48,1 % en el NOA, y del 42,3 % en el NEA (53,2 % en el país).
En el 2001, 10 provincias superaban el 90 % de cobertura de agua potable, y 4 provincias tenían menos del 70 %: hoy 15 provincias superan el 90 %, y ninguna se ubica debajo del 70 %.

Este breve análisis denota la posición de privilegio del país en el ámbito continental e incluso mundial, y de Jujuy en el ámbito nacional; marca a las claras la profundidad y el éxito de las políticas estatales para el acceso al agua potable, y en menor medida de las referentes a desagües cloacales.
Sin embargo los casi 6,5 millones de argentinos sin agua potable de red (entre ellos 37.000 jujeños), más allá que 4,8 millones de ellos tienen acceso a agua segura de fuentes mejoradas, hablan a las claras que esta problemática debería tener una importancia creciente en la agenda política y social argentina, y que falta mucho por hacer y concientizar.

En nuestra provincia el citado 81,5 % de hogares con cañería dentro de la vivienda, inferior al promedio nacional, marca a las claras que el Estado jujeño está varios pasos adelante del interés real de muchos por tener una instalación sanitaria adecuada. Además uno de cada tres jujeños con red cloacal frente a su domicilio, no realiza la debida conexión a red.
Todos estamos firmemente convencidos de la enorme importancia de una alta cobertura de población con agua potable y desagües cloacales, para el desarrollo de una sociedad moderna.
Es un logro de todos los jujeños que una provincia con desventajas económicas estructurales, con una enorme dispersión de poblaciones a atender y con recursos hídricos de difícil captación y escasa calidad y cantidad, haya alcanzado el 4º lugar entre las 24 jurisdicciones del país, en cobertura de población con agua potable de red.

Aún así, esta auspiciosa realidad tiene una peligrosa contracara: de no dotar a la concesionaria de recursos suficientes (tarifas) para el debido mantenimiento de sus instalaciones y para la expansión del sistema, es altamente probable que el camino de crecimiento se revierta para desmedro de todos.
Sirva esta breve reflexión de sincero homenaje a aquellos jujeños visionarios y comprometidos, y al maravilloso plantel humano de la empresa, que con la puesta en marcha de la medición masiva de consumo, de la facturación unificada de energía eléctrica y saneamiento, y con la transformación de la antigua Dapsj en Agua de los Andes S.A., han gratificado a Jujuy con la actual posición de privilegio en el concierto nacional.
Si esta empresa no hubiera tenido que sufrir los irrisorios esquemas tarifarios de las últimas dos décadas, y la incomprensión e ignorancia de cierta dirigencia minoritaria, creo ser realista al afirmar que hoy hubiéramos detentado un cómodo segundo lugar en el
 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Encuesta

¿Esta de acuerdo con prohibir el uso de pirotecnia en Jujuy?

Importante ahora

cargando...