MERCEDES IZETTA
 

"Todo es posible bajo el nombre de la Virgen María Reina de la Paz". Esas son las palabras de Ana María, devota de la Virgen y encargada de transportar, desde ya hace nueve años, a las personas que visitan y que quieren conocer su imagen.
Con esta visita promete que uno podrá reencontrarse con el amor y la paz que existe en cada hombre, por lo que se debe transitar por paisajes llenos de naturaleza, pero sobre todo por la ternura que reparte la Virgen a cada uno de sus fieles.

Todos los jueves de cada mes, a las 15, se realiza esta peregrinación a la casa de la Virgen, en la localidad de Guerrero, partiendo desde la iglesia San Francisco, en el centro de la ciudad. Allí, más de medio centenar de personas esperan por la llegada de las Traffic que las conducirían a donde está la imagen.
La capilla y la comunidad de ermitaños se encuentran a 18 kilómetros aproximadamente de la capital. No es un lugar muy conocido, pero para ubicarse mejor se debe entrar por un camino vecinal que se encuentra en la ruta provincial 4, a metros del puente Guerrero. Por ese pasaje se debe recorrer 5 kilómetros. Este es un tramo de tierra y es imposible de transitar los días lluviosos por la crecida de los ríos y por el barro que se acumula.
Ana María comenta que "los días lluviosos es imposible pasar. En este año por las lluvias tempranas debimos suspender algunas visitas, porque era imposible entrar. Pero el amor que tenemos por la Virgen y ya que con ella, todo es posible. Lo mismo tratamos de venir cueste lo que cueste".

Luego de ese recorrido de tierra se llega al puente colgante, uno de los más largos de América del Sur, según dicen, con 156 metros de longitud, construido en el año 1979 por el hermano ermitaño Dionel, fundador de esta comunidad laica.
A pesar de que este puente no es de mucha altura y del hermoso paisaje que hay a su alrededor, transitar por el genera mucho temor, ya que al caminar por el movimiento se tambalea provocando que se vaya muy lento..
Luego del puente se camina unos 10 minutos hasta llegar a "El Arca": comunidad contemplativa ermitaña, patriarca, laboriosa, ecuménica, donde conviven dos hermanos laicos, Marcelo y Dionel, quien la fundó junto a su mujer Teresita. Luego de vivir un tiempo en Francia y de acrecentar su vocación para servir a la comunidad, volvieron a Jujuy y crearon esta comunidad, construyendo la capilla de la Virgen Reina de la Paz en el año 1973. Desde ese entonces los hermanos se encargan de recibir a las personas todos los jueves de 14 a 19, para orar por la paz y trabajar por la fe.
 

Imagen encapsulada

Cuando llega la gente aproximadamente a las 16.30, dependiendo del estado del camino, se comienza la lectura del Rosario en la capilla, construida de una manera muy particular, ya que tiene la forma de un iglú. En su interior se encuentra una bella imagen de la Virgen María Reina de la Paz, con una altura de 1.76m, la misma altura que tenía María. Está encerrada en una cápsula de plástico, mirando hacia abajo y trasmitiendo paz es sus ojos; con las manos abiertas como dando la bendición a todos los que entran a ese lugar.
Posteriormente las personas se acercan a escribir sus pedidos en un papel esperando con mucha fe que la Virgen pueda ayudarlos y se hagan realidad esos deseos y anhelos tan preciados que lo hacen llegar a ella. Algunos también aprovechan la oportunidad para confesarse. A continuación se da una pequeña misa, la cual casi siempre está a cargo del padre Juan Carlos y en algunas ocasiones el padre Alejandro.
Tras la celebración litúrgica, se llama a todos los que están presentes para compartir la merienda, un rico mate de campo, bollos, y lo que las personas llevan para compartir.
 

“Retiro espiritual”

La visita finaliza luego de la merienda y todos se acercan a saludar a los hermanos ermitaños que con gran amabilidad aceptaron su llegada y agradecen por los productos que dejan algunos fieles como jabón, arroz, quinua, yerba y jabón de tocador, entre otros, que les hace de mucha falta y sirve como colaboración a esa comunidad.

De esta forma termina el día de peregrinación hacia este santuario, y cuando uno sale de ese lugar, luego de haber compartido esa tarde con los hermanos y la Virgen, siente como haber participado de un retiro espiritual, con más esperanza de que la paz existe y de que tenemos a nuestra patrona María, Reina de la Paz, que nos cuida y bendice.
 

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