Conn el inicio de mayo se empieza a definir la intención de siembra para la próxima campaña de trigo. Se espera que, a mediados de mes, comiencen a implantarse los primeros lotes y se complete el grueso de los trabajos a nivel país durante los meses de junio y julio. 

La última década no fue buena para el cereal en términos de área destinada a la siembra, teniendo en cuenta que fue cediendo terreno a costa de otros cultivos. Durante la campaña 2001/02, la superficie implantada con trigo llegó a 7,1 millones de hectáreas, para caer a 3,2 millones en el ciclo 2012/13, la más baja en al menos 40 años. 

La pérdida de casi 4 millones de hectáreas puede fundamentarse en varios factores. 

La política encarada desde el Gobierno nacional fue una de las causas principales de la caída de área. El cuidado de la “mesa de los argentinos”, que en la práctica consistió en buscar garantizar el consumo interno limitando la participación desde la demanda del sector exportador, provocó desincentivos de precios y dificultades en la comercialización, que durante meses significó no encontrar mercado para colocar la producción. 

El auge de la soja también hizo lo suyo, al mostrarse como un producto más fácil de colocar y sembrar, y con precios más atractivos. 

Así, la oleaginosa fue quedándose con área típicamente triguera, limitando o espaciando la rotación de cultivos. El resurgimiento de cultivos alternativos de invierno de más fácil colocación en apariencia, con la cebada como principal exponente, también atentó contra el trigo. 

En la campaña 2013/14, el cereal recuperó algo de superficie, al llegar a 3,65 millones de hectáreas. La escasez de trigo vivida en el invierno pasado, que llevó los valores por encima de los 500 dólares por tonelada, le dio impulso a los precios para el momento de cosecha, haciendo al cultivo por demás rentable. La mala experiencia que tuvieron muchos productores con la cebada también influyó para que el trigo vuelva a ser la primera opción para hacer rotaciones. 

Para la campaña que está por comenzar, la expectativa es de un nuevo aumento en la superficie destinada al grano. La necesidad de rotación, buenas perspectivas de humedad en los suelos, la decepción con la cebada y también precios esperados que aseguran algo de rentabilidad, le dan sustento a los pronósticos que proyectan un área en torno a cuatro millones de hectáreas. 

Sin incentivo oficial 

Las últimas medidas tomadas por el Gobierno, si bien buscan mejorar el humor entre los actores del mercado, no terminan de conformar al sector. La devolución de los derechos de exportación a los productores va por el buen camino, pero el dinero reintegrado hoy, con devaluación e inflación, vale menos. 

La apertura de un nuevo cupo de exportación es por volumen limitado y no mueve la aguja del mercado. La flexibilización prometida para otorgar nuevos permisos de exportación, habrá que verla en la práctica. 

Para quien tenga decidido sembrar y quiera ir tomando precio, buscar en el mercado forward valores desde los 200 dólares (referencia en el Mercado a Término de Buenos Aires). Si se es agresivo con las ventas, calzar una parte con compra de calls para cubrirse ante eventuales subas. Si no se quiere comprometer mercadería, una posibilidad es comprar puts en los mercados a Término, que permiten poner piso de precio a cosecha y acompañar al mercado si va al alza. 

Fuente: Campoenacción

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