LA QUIACA (Corresponsal). Hoy cuando se habla de una integración latinoamericana seguramente le vienen a la memoria los ideales de José de San Martín o Simón Bolívar. Qué lejos estamos hoy, en pleno siglo XXI, de lograr ese ideal de hermandad. Un caso puntual es la frontera de Argentina con Bolivia, donde es toda una odisea para los argentinos permanecer en el país altiplánico. Por ejemplo para residir en Bolivia es necesario contar con pasaporte, aunque no sea necesario para ingresar a ese territorio, además tener un certificado de Interpol que debe ser renovado cada dos años y cuesta 700 dólares. Caso contrario ocurre en nuestro país cuando por el Puente Internacional "Horacio Guzman" ingresan cientos de ciudadanos bolivianos para residir en cualquier parte del territorio nacional, solo cumpliendo mínimos requisitos.

También si uno desea trabajar en Bolivia, para obtener la radicación definitiva, deben pasar seis años, igual sistema que en Estados Unidos y para viajar al extranjero hay que pagar una tasa en dólares.
Un tema que nos toca muy de cerca es el trato en materia de salud u otros servicios. Un legislador jujeño en la ultima sesión de la Cámara de Diputados exponía una situación que se vive a diario al otro lado de la frontera, aquellos compatriotas que se dirigen hacia distintas ciudades bolivianas en vehículos particulares, al momento de reabastecerse de combustible las estaciones de servicio no quieren vender, aduciendo existe una ley que beneficia a los conductores locales, por lo tanto la "coima" es la única forma de cargar combustible. Esa palabra de cinco letras al final termina siendo habitual, porque para todo hay que "pagar" durante el trayecto del viaje, funcionarios policiales y aduaneros que no tienen los mínimos estudios, exigen pago de cánones hasta de la ropa personal del viajante, caso contrario amenazan con retenerles la documentación o incluso llevarlos detenidos. Lamentablemente la legislación boliviana está escrita, pero algunos la interpretan a su manera y conveniencia.

Durante el presente año durante los meses de enero y febrero miles de argentinos cruzan la frontera para conocer el vecino país. Las vacaciones pasan de ser un momento grato a tener que gastar fortunas por atención médica. Las enfermedades mas comunes son diarreas y fiebre alta, para que un argentino reciba atención medica debe pagar caso contrario no es atendido. En la frontera norte sucede eso aunque se hayan anunciado con bombos y platillos convenios sanitarios, al otro lado del río internacional no se cumplen en lo más mínimo. El hospital "San Roque" de Villazón no brinda atención a ciudadanos extranjeros a menos que abonen. Sin embargo el hospital "Jorge Uro" de La Quiaca no discrimina entre nacionalidades y ofrece una atención sobresaliente a los habitantes de ambas ciudades. Cada país defiende sus derechos y ciudadanos, quizás alguna vez los pensamientos bolivarianos y sanmartinianos se vean reflejados en las actitudes de países "hermanos" para con los habitantes del suelo argentino.
 

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