Un helicóptero descendió ayer en plena Puna jujeña, era el relator de la ONU James Anaya. Lo recibieron unos 500 originarios que corrían a su encuentro llevando la colorida bandera Whipala, para luego exponerle sus preocupaciones y oposición en torno a explotación de litio en los salares, y a las tierras comunitarias que esperan.

La visita era esperada: un campamento de vehículos, colectivos y pancartas identificando a algunas de las 30 comunidades aborígenes de Jujuy y Salta se reunieron en Ojo de Huancar, lugar elegido por ser un punto medio con la vecina provincia salteña.
Las comunidades organizadas y respaldadas por el Coaj, al frente de Natalia Sarapura, tuvieron dos horas de espera para continuar afinando los detalles. Junto a sus asesores legales encabezados por Alicia Chalabe, Enrique Oyarzábal y Rodrigo Solá se reunieron los principales referentes para repasar los breves mensajes que les expresarían al consultor de la ONU.

El funcionario internacional, especializado en los derechos de pueblos indígenas y de ascendencia apache, llegó acompañado de tres personas que registraban a quienes darían las inquietudes.
Aunque muchos repetían básicamente lo mismo, todos querían ser escuchados. El relator los saludó, ponderó el paisaje y se dispuso a escucharlos.
Clemente Flores de la Comunidad aborigen de El Moreno explicó que esperan del relator que realice un informe al país sobre las problemáticas de las salinas en virtud del planteo realizado ante la Corte Suprema de Justicia.
Julio Valdiviezo, de El Colorado, sintetizó las necesidades destacando que rechazan la actividad del litio porque las comunidades trabajan en la producción agrícola-ganadera, artesana, y la explotación salinera. “Por lo tanto el agua es fundamental para la vida de las familias, y con la explotación que se haga de litio va a perjudicar las napas freáticas, de agua dulce por el desabastecimiento que se va a producir”, aseguró.

Verónica Cháves, de Santuario de Tres Pozos, explicó que la defensa de las salinas data de hace generaciones para defender su modo de vida, y recordó que desde 1958 su familia pidió los permisos al Gobierno pero hubo problemas con Salta, luego se formó como cooperativa y llegó a ser la Cooperativa Minera de Salinas Grandes, que ahora tiene 26 socios, de su localidad, Aguas Blancas y Pozo Colorado. Dijo que la demanda existe pero les faltan maquinarias de la planta inaugurada por el Gobierno provincial.
El planteo de las comunidades de Salta coincide con los jujeños y también supone “que el Estado provincial pueda devolvernos los títulos comunitarios”.
También hubo testimonios de Walter Alancay de Aguas Blancas, Luis Quipildor de Alfarcito, Eufemio Alancahy, Adolfo Chávez de Santuario de Tres Pozos y otros.

“No podemos resolver estos problemas, son problemas como ustedes bien saben, con raíces muy profundas, muy complejas, pero pueden estar seguros que sí hay reconocimiento a nivel institucional y constitucional en este país. La tarea que les queda por delante es ver que esos derechos sean implementados”, afirmó el relator de la ONU poco después de escucharlos y tomar nota de sus demandas.
Les aseguró que los problemas presentados sí serían reflejados en las recomendaciones que realizará al Gobierno y al sistema internacional para mejorar su situación.
Aseguró que estos pueblos tienen los mismos desafíos que otras comunidades indígenas del mundo en cuanto “al territorio, al control de sus vidas, y libre nación”, y aunque aseguró que hay avances dijo que espera ver más.
Le entregaron obsequios y finalizó con un almuerzo comunitario.
 
 

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