Otra audiencia que marcó el dolor y sufrimiento que vivieron las víctimas testigos exmineros de la Compañía Minera Aguilar, los relatos y los recuerdos que suplican justicia a 36 años del accionar de las fuerzas represivas en Jujuy en complicidad con la empresa minera a cuatro mil metros del nivel del mar, a 247 kilómetros de la capital jujeña.


Fueron cuatro testigos propuestos por el Ministerio Público Fiscal que brindaron su testimonio para buscar la verdad en la causa “Avelino Bazán y otros”. Los cuatro testigos estuvieron detenidos ilegalmente, arrancados de sus casas por Gendarmería. Luego trasladados al Penal de Gorriti y liberados en agosto. No todos eran integrantes de la comisión directiva del Sindicato Obrero de Mina Aguilar. En el relato de los exmineros, resaltó más aún la condena social que sufrieron después de su liberación, sin trabajo, con un gran daño psicológico y que hasta la fecha no saben porqué la compañía les hizo tanto daño a ellos y a sus familias despojándolos de su trabajo, de su tierra. Ninguno de ellos volvió a trabajar o a vivir en El Aguilar. Tampoco denunciaron su detención ilegal “por miedo a represalias”.


Todos fueron interrogados en el penal por sus antecedentes y por su participación en “El Aguilarazo”, la huelga de 1973 y por la dirigencia de Avelino Bazán. Recibieron la visita de monseñor Medina y por primera vez se lo nombró a monseñor Sixto Villoldo que los confesaba y les pasaba información a Gendarmería.


En el Penal compartieron y pudieron ver a Bazán, Aredez, Snopek, Móises, Guzmán, Bejarano, Rodríguez, Frías “varios compañeros, también de Ledesma como Filliu, de San Pedro”.


El debate se abrió con Santiago Quispe por videoconferencia desde el Tribunal Oral de Salta. “Quiero la verdad, que se haga justicia” así inició su relato ante el TOF de Jujuy.


En su relato se puede resaltar la llegada al RIM 20 “nos bajaron y llevaron a un paredón, vendados y manos atadas, hicieron un simulacro de fusilamiento”.
Luego por la noche los llevaron al Servicio Penitencia

rio de Gorriti. “Nos dieron un calabozo donde teníamos que estar parados , lo llamaban "La gotita". Estuvo incomunicado y después de dos meses recién pudo ver a su familia. En los interrogatorios les mostraban fotos y carpetas del sindicato. Quispe afirmó que la información la cedió la empresa a Gendarmería y los militares.
Cuando fue liberado, recibió de la empresa un certificado de “retiro voluntario”; el testigo dijo que aún lo puede tener entre sus papeles. Por ello la Fiscalía requirió que se adjunte al expediente.


El segundo testigo víctima Angel Rozo, exminero de más de 80 años dio su testimonio con la esperanza de ver justicia y conocer la verdad. El, su esposa - única mujer detenida en El Aguilar- y su cuñado fueron detenidos el 24 de marzo de 1976; pero Rozo no pertenecía al sindicato. Sus dos hijos quedaron abandonados. En el penal lo interrogaron y estaba Vargas y Borges Do Canto “el que ordenó nuestra detención en El Aguilar”. Recordó con mucho sentimiento a “Avelino Bazán como un gran hombre leal, su desaparición exige justicia”.


Al tercer testigo, Luis Romitti recordar lo lastima tanto como en el 76. “Hice un clik de no acordarme de esto, porque me ha jodido”, dijo.


El último testimonio fue de Demetrio Mendoza, exdelegado. Relató su detención ”quiero ver justicia, ¿qué daño hice?”.

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