Se recordaron treinta años de sueños, desafíos, tristezas, pero fundamentalmente alegrías que trascendieron los límites soñados por el gran equipo que conforma la Asociación de Protección al Paralítico Cerebral (Appace). Al cumplirse un nuevo aniversario de su creación, la familia que conforma la asociación realizó un conmovedor acto rememorando sus comienzos.

Asistieron al acto que se realizó en el centro de rehabilitación “Norma Issa” que se encuentra en Bajo La Viña, miembros de la comisión directiva, el gran número de profesionales que día a día hace que los diferentes centros que compone la asociación funcionen adecuadamente, y los protagonistas del encuentro, los numerosos pacientes que recibe la institución.
Para iniciar con las actividades, izaron la Bandera nacional el ministro de Salud de la Provincia, Víctor Urbani, junto a los diputados nacionales presentes, Mario Fiad y Miguel Giubergia. Luego se entonaron las estrofas del Himno Nacional y los actos iniciaron en el patio del centro, en presencia de autoridades del Gobierno provincial y municipal.

Como no podría ser de otra manera, las primeras palabras del encuentro estuvieron a cargo de uno de los primeros pacientes de Appace, Isaac Apaza. Agradecido por el trabajo y la atención que se le brindó desde el primer momento en que se acercó a la asociación, Isaac expresó que compartió gratos momentos inolvidables. “Me dieron apoyo físico, emocional y espiritual en un momento de mi vida en el que pensé en bajar los brazos”, sostuvo Isaac en uno de los momentos más emocionantes del acto, en el que las lagrimas no pudieron evitar fluir entre su rostro y en el de la mayoría de los presentes.

Isaac fue concreto en su mensaje. A pesar de su patología, dijo sin titubear que lo importante es que “cuando se quiere, todo se puede”. En este sentido mencionó que Appace le brindó la seguridad que el necesitaba para continuar con su vida, acompañado por su esposa y su pequeña hija, integrándose además laboralmente en la institución. El represente de los primeros pacientes de Appace tampoco olvidó en su discurso agradecer a Dios por poner en su camino al equipo de Appace, que le permitió seguir adelante en los diferentes ámbitos de su vida.

Luego, la actual presidenta de la comisión directiva de la institución, María Royo de Weibel, relató su experiencia hace más de 20 años cuando su hija multidiscapacitada no contó con los servicios necesarios para integrarse a la comunidad. Sin embargo, luego se inició el trabajo de un grupo llamado “socialización” que sería la semilla de lo que hoy es el Centro de Día de Appace. “Se abrazó el desafío, y con coraje y capacidad nos lanzamos a dar una respuesta a la comunidad y es un orgullo decir que a Appace no nos asustan los desafíos”, indicó la presidenta de la asociación en referencia al origen de la institución.

Finalizado el discurso de la presidenta de Appace se agradecieron las numerosas donaciones que realizaron el municipio, el Colegio Médico, Colegio de Farmacéuticos, Claudia Machado, el Colegio del Salvador, Las Hermanas Portadoras de Cristo, la Fendij y todos aquellos “amigos” que colaboraron con equipamiento para el funcionamiento de las diferentes sedes.
Seguidamente la pequeña paciente Sofía Cruz entregó un presente a la madrina de la institución, Rosa Herrera de Issa, y la comisión directiva entregó distinciones a María Inés Quintana, Berta Mercado y Keti Mollerach que están a punto de jubilarse.

Posteriormente se realizó un número artístico del que formaron parte profesionales y pacientes de la institución que rememoró paso a paso las diferentes etapas en las que Appace fue creando sus centros a cargo. La actuación fue alegre y emotiva a la vez, y fue notorio el trabajo de los profesionales al pautar la actuación que fue desde el baile, hasta canto.

Luego se trasladó hasta al centro del escenario en símbolo de Appace, manos entrelazadas junto al logotipo, que se encontraba fragmentado en piezas de madera. El símbolo se repartió a todos los miembros de la comisión directiva como muestra de que Appace se conforma con la unión de todos sus miembros. Posteriormente otro de los pacientes, Rodrigo Menéndez, fue el encargado de entregar un presente a la directora médica, Lourdes Graffigna.

El acto finalizó con la entrega de un recordatorio por parte de la medica Marta Baigorri, en representación del cuerpo de profesionales, al “principito” Edmundo Labruna, hijo de Norma Beatriz Issa. Norma, alrededor del año 1977 descubrió que su pequeño sufría de parálisis cerebral y en respuesta a la patología decidió crear en la provincia un Instituto de Rehabilitación Infantil, que fue el primero de los cincos centros que se fundaron con el tiempo en Appace.
 

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