En pleno derrumbe del rublo y con los precios del petróleo y el gas (la principal exportación rusa) en picada, la Casa Blanca anunció que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmará un proyecto de ley que autoriza nuevas sanciones contra Rusia, y que proveerá armas y asistencia adicionales a Ucrania.

El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, declaró en su conferencia de prensa diaria que Obama "tiene la intención" de confirmar la medida y convertirla en ley, pero no dio detalles sobre cuándo lo hará.

Sin embargo, dado que Obama planea viajar a Hawai este viernes para pasar allí las navidades junto a su familia, se espera que el proyecto esté firmado esta semana.
El proyecto de ley aprobado en el Congreso autoriza a Obama a introducir nuevas sanciones contra el sector energético ruso, en particular contra el gigante gasí­stico Gazprom, y el exportador estatal de armas Rosoboronexport.

Además, la medida autoriza fondos y da autoridad al presidente para proporcionar ayuda militar, armas y asistencia no letal a Ucrania. Los legisladores estadounidenses expresaron su beneplácito por el anuncio.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, señaló que la firma del proyecto mostrará un "fuerte compromiso moral" con el pueblo de Ucrania.
El demócrata Bob Menéndez, hijo de inmigrantes cubanos y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo por su parte que la "integridad territorial de Ucrania debe ser restaurada" y que el presidente ruso, Vladi­mir Putin, "debe comprender que sus acciones desestabilizadoras tienen graves y profundas consecuencias para su paí­s".

El anuncio coincidió, por otra parte, con el desplome de la moneda rusa, el rublo, que cayó hoy a niveles desconocidos desde la suspensión de pagos de 1998, y superó los 100 rublos por euro en la bolsa moscovita.
En la caída del rublo tienen fuerte incidencia tanto la baja del precio del petróleo a nivel mundial como las sanciones a Rusia por el apoyo que dio a los ucranianos que se negaron a someterse al gobierno posterior al derrocamiento del presidente electo Yanúkovich un año atrás.
Estados Unidos, que tuvo fuerte incidencia en los acontecimientos previos a esa caída y hoy es el principal aliado del gobierno ucraniano, señaló a través de Earnest que "en última instancia, está en manos del presidente Putin decidir si este costo económico vale la pena para él y para el pueblo ruso".
Earnest también recordó que tanto EE.UU. como sus socios europeos están listos para suprimir las sanciones a Rusia si "demuestra un claro compromiso" de cumplir con los acuerdos para distender la situación en Ucrania.

Entretanto, y en una entrevista al canal francés France 24, el canciller ruso, Serguei Lavrov, reiteró que por medio de las sanciones de la Unión Europea Estados Unidos "intenta desestabilizar" a Moscú, pero que Rusia -ante la cual, agregó, la OTAN se comporta de un modo infantil- "se hará más fuerte" por esas medidas.
Lavrov dijo tener "razones muy serias" para sostener que Estados Unidos busca desestabilizar al gobierno ruso, y agregó que "algunos polí­ticos ni siquiera tratan de ocultarlo".
El canciller ruso admitió además que las sanciones contra Rusia "hacen daño" y "no disfrutamos de ellas", pero subrayó que "no es problema de nosotros, sino de la Unión Europea, Estados Unidos y otros países".
Debido a las presiones de la OTAN, Francia está difiriendo la entrega del "Mistral", el primero de dos portahelicópteros gigantes que se había comprometido a fabricar para Rusia, y aún no está claro si cumplirá con los acuerdos firmados en su oportunidad.
En ese contexto, Lavrov atacó la falta de independencia geopolítica de la Unión Europea, vistiéndolo de autocrítica: "Desgraciadamente durante varios años hemos sobreestimado la independencia de la Unión Europea", sentenció, tras recalcar que el propio vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, "dijo públicamente" que fue Washington quien "ordenó a Europa unirse a las sanciones contra Rusia".

Lavrov lanzó además un desafío.

Rusia, dijo, "no sólo sobrevivirá a las sanciones de Occidente, sino se hará más fuerte después de eso", y recordó que en su historia Rusia se habí­a encontrado "en situaciones mucho más difí­ciles", peripecias de las que cada vez salía más fuerte.
Lavrov, además, señaló que Rusia no consideraba que la OTAN fuera un enemigo de Rusia aunque "la doctrina militar de Rusia" sí considera una "amenaza para la seguridad de Rusia el avance militarizado hacia el Este de la OTAN", que, agregó, rompió relaciones con su país.
Sin embargo, reveló, la alianza militar occidental pretendió mantener el programa conjunto en Afganistán sin que la colaboración tomara estado público. "Lo hicieron a la manera de los niños, pero que se puede hacer", ironizó, "a veces los chicos juegan".

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