SAN PEDRO (Corresponsal). "Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón". Son las palabras justas para comenzar el relato de esta historia de vida, que tuvo como protagonistas a una vecina de esta ciudad y a los felices destinatarios, los niños internados en la sala de Pediatría del hospital "Guillermo Páterson".

Cuando en la vida se van multiplicando estos gestos solidarios que enamoran el alma, sin lugar a dudas, que las palabras parecieran no alcanzan para describir estas acciones. Ante ello se hace preciso entonces, dejar que las mismas fluyan desde ese corazón enamorado y agradecido con la vida misma.

La solidaria cumpleañera. Su nombre es Graciela Dalal, una vecina de esta ciudad, quien junto a su esposo, hijos y hermanas, lleva adelante una pequeña empresa familiar. Como todos los años, Graciela se aprestaba a celebrar su fiesta de cumpleaños con todas las galas y todas las luces, pero ya en su corazón había nacido una idea, la que luego fue compartida y apoyada por toda la familia. "Uno en la vida va madurando, va observando las necesidades y los desintereses que hay a veces para con las instituciones. Con lamente puesta en la sala de Pediatría, solicité a mis invitados, que en vez del regalo de cumpleaños, llevaran el monto que correspondía y esa noche en presencia de dos escribanas, se recaudó la cifra de $ 26.860. Posteriormente, la profesora Norma Massa, reintegró los fondos abonados al ballet San Pedro y más otras donaciones pequeñas llegamos a la suma de aproximadamente $ 28.600", expresó la solidaria cumpleañera.

"Hablé con las autoridades del hospital, con una escribanía y los médicos en base al dinero recaudado fueron los que solicitaron la compra de los citados aparatos. Quiero agradecer infinitamente a mi esposo Francisco Ocaranza, mis hijos Mauricio y Diego, mis hermanas, Lucia, Gloria, María Elena y Ana María y mis nietos, que son el motor que me movilizó a ser selectiva con la sala de Pediatría porque los niños son la prioridad, tenemos que trabajar y luchar contra viento y marea y aunando esfuerzos podemos ayudar al hospital", dijo Graciela. Y tal como ella lo describe, en la vida hay que saber bendecir para ser bendecido, es bueno ofrendar y muchas veces la caridad no se manifiesta, se guarda en el silencio del corazón, pero esta vez, era necesario que compartirlo de alguna manera con la comunidad, no sólo para arrojar transparencia sino, para que haya muchas "glorias", que puedan seguir apostando a la niñez sampedreña.

El jefe de Pediatría Juan Carlos Taché agradeció y resaltó la generosidad que siempre ha caracterizado a la familia a la familia Dalal Ocaranza. Al dar detalles de equipamiento, explicó que se trata de modernos aparatos para la rehabilitación de los niños que tienen un cierto grado de traumatismo o que han nacido con algún tipo de problemas neuromuscular. "Recibimos un frigo bar para guardar las vacunas y medicamentos para el tratamiento de la neoplasia en los niños. Un ultra sonido que se usa para la rehabilitación de niños poli traumatizados, ya sean en un accidente de tránsito o un traumatismo en el parto. Una onda corta que también se usa en el tratamiento de la mialgia, este aparato es doble porque también tiene descargas locales. Son aparatos de última generación", indicó Taché.

En tanto, el director del hospital, Carlos Carrizo, expresó su beneplácito y el agradecimiento a la familia Dalal Ocaranza. "Valoro no sólo la donación material sino toda la intención que moviliza esta donación y es el verdadero afecto, porque el hospital es público y es de todos", finalizó.


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