En el marco de la Semana de la Lucha contra el Sida, se llevó a cabo ayer la tercera y última jornada del Taller de Fortalecimiento y Desarrollo de los Centros de Prevención y Asesoramiento y Testeo en VIH, Sífilis y Hepatitis (Cepat). La actividad, cumplida durante los tres últimos viernes, se cumplió en el salón auditorio de El Tribuno de Jujuy y contó con la presencia del ministro de Salud de la Provincia, Saúl Flores, y el director del Programa Provincial de Sida, Raúl Román.

El plan que le da vida a los Cepat responde a un lineamiento planteado por la Dirección Nacional de Sida, y ejecutado en las provincias por sus unidades jurisdiccionales. En otros tiempos, Jujuy alcanzó a tener alrededor de 20 centros, aunque por diferentes razones los mismos se fueron diluyendo y terminaron desarticulando un sistema novedoso e indispensable para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del paciente con VIH.

La intención ahora es reorganizar los Cepat que existían y fortalecerlos, además de colaborar con la organización de nuevos centros en aquellos hospitales y centros de atención primaria de la salud que no cuentan con este servicio. Román confió que estos centros no tienen que funcionar necesariamente dentro del sistema de salud y que lo pueden hacer dentro de otros ámbitos, como ser instituciones gremiales, municipios, centros vecinales y organizaciones de la sociedad civil.

El facultativo explicó que desde que se encuentra al frente del Programa Provincial de Sida se vienen ejecutando acciones para establecer sociedades con organizaciones civiles e iniciar así una tarea de capacitación más amplia. "Para la difusión, promoción y prevención no hace falta que ser un profesional de la salud, ya sea médico o paramédico, pero si es indispensable tener conocimiento y estar actualizado en el tema, para poder asesorar y establecer un servicio de consejería sobre el VIH", apuntó.

Dentro de los Cepat desarrollan funciones trabajadores del sistema de salud. "Lo que hacemos es reorganizar la tarea del personal y apuntamos a que los centros funcionen como espacios privilegiados con horarios que son flexibles y moldeables a las necesidades de la gente", apuntó, al tiempo de aclarar que el objetivo es hacer de ellos un lugar distinto a las estructuras del sistema sanitario, que es mucho más rígido, lo que actúa como una barrera que impide a las personas el acceso al servicio.

Uno de los grandes desafíos que tienen estos centros en Jujuy es poder realizar una análisis de VIH en tiempo real, a través de los análisis rápidos, que implicarían un simple pinchazo en uno de los dedos de la mano, como habitualmente se hace para medir la glucemia o como lo es un test de embarazo, cuyos resultados no demandan más de diez minutos.

"Esto es algo que se va a implementar el año próximo en la provincia, a través del Programa Provincial, y para ello vamos a solicitar a la Dirección Nacional de Sida la disponibilidad de los test rápidos", comentó Román y señaló que la provisión de estos insumos se convierten en muchos casos en un verdadero problema, debido a que la concentración de los mismos se produce en la repartición nacional y si ésta se desabastece el efecto cascada hacia las provincia es inevitable.

La prevención, el asesoramiento y el testeo que promueve el programa de Sida a nivel provincial es clave y se erige como la puerta de entrada al sistema para la contención del paciente diagnosticado. A partir de allí, un nodo, que se encargará de articular acciones con los consultorios médicos, de infectología, de psicología, con el servicio social y educación para la salud. "Por ello es importante organizar y fortalecer estos centros", subrayó.

El centro de referencia seguirá siendo el hospital “San Roque”, a través de su Sala 7, que concentra el 70 por ciento de los pacientes de la provincia con VIH. Por ello, otro de los desafíos es conseguir que los pacientes se atiendan en sus hospitales de cabecera, es decir que el paciente de San Pedro recurra al hospital “Guillermo Paterson” o el de Libertador que concurra al “Oscar Orías”.

Sostuvo que para ello se brindó capacitación a médicos del interior en la Sala 7 del “San Roque”, a través de su responsable Carlos Remondegui, a los fines de que puedan resolver con autoridad cada situación que se presente.

Remarcó que la persona con VIH no necesita un especialista o un infectólogo de prestigio para que la atienda, porque la atención la puede brindar un médico clínico o generalista con una capacitación previa o que haya pasado por la Sala 7 del hospital “San Roque”. Este profesional puede atender a un paciente en sus primeros pasos, es decir en la realización de un chequeo, en el aporte de un consejo o en el inicio de un tratamiento retroviral.

De la misma manera, aclaró que si un paciente presenta una complicación o el estado de la enfermedad es avanzado, ahí si se prevé la derivación al principal centro de referencia de HIV. "Siempre la idea es que el paciente se quede en sus centros de salud zonales", insistió.


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