En Maimará, un grupo de productores optó por cultivar flores para compensar las pocas ganancias de la agricultura. Al no tener ganancias con el cultivo de verduras eligieron paralelamente producir diferentes tipos de flores y conformaron la cooperativa "Flor de la Quebrada". Los productores en estos momentos se encuentran trasplantando los almácigos al igual que quienes cosechan verduras y su producción está basada en claveles, lisiantos, gerberas, y flores silvestres. Optaron por las plantas, porque el trabajo de la tierra es similar al de las hortalizas y porque mientras años anteriores vendían por ejemplo un atado de zanahorias a $5 hoy venden una docena de claveles a $30 y pueden mantener el excedente de la venta en el invernadero hasta que alguien lo compre, algo imposible de hacer con las verduras.
Todavía la cooperativa no posee grandes ingresos, pero tienen buenas perspectivas debido a que todo el año se mantiene el comercio gracias a que recientemente se construyeron extensos invernaderos que pueden observarse desde la misma ruta. "En diciembre empiezan a florecer los claveles y las flores de campo, pedimos los plantines para trasplantarlos y más adelante trabajamos en los invernaderos", dijo Eleuterio Toconás, miembro de la cooperativa.
Al igual que el resto de los productores, en la venta de flores tampoco se puede evitar vender a través de intermediarios, lo que genera importantes pérdidas, pero la mayor competencia es la generada por productores de Bolivia, según comentaron los vendedores de la cooperativa. Esto se debe a que los productores del vecino país venden flores a precios bajos porque no toman en cuenta detalles como el color o sus cuidados, que hacen a la calidad de cada paquete, y por tanto los valores en el mercado son mucho más reducidos.

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