LA QUIACA (Corresponsal). La Manka Fiesta, evento cultural de mayor relevancia en la ciudad de La Quiaca, dio inicio luego de un largo letargo. La ceremonia inaugural se desarrolló en el ingreso al predio ferial, con la ceremonia de la Pachamama, del ritual participaron el intendente Dante Velázquez, autoridades locales, feriantes, vecinos y turistas. Bajo un cielo gris de a ratos con sol, y Cruz Chacana, símbolo del Imperio Incaico. Los participantes, impregnaron sus ropas con el singular aroma de la coa y pidieron a la Madre Tierra que todo transcurra con total normalidad, y quizás en lo que resta del año, les conceda algún deseo. Luego del rito característico de los pueblos del Altiplano, copleros con sus cánticos picarescos alegraron a propios y extraños. En los días anteriores fue incesante el arribo de productores provenientes de toda la Puna jujeña, Valles Salteños, Sur de Bolivia y Chile. Por una semana entera, todos ellos, bajo el sol ardiente y las estrellas, compartirán alegrías y tristezas. Relataran la forma de vida en sus lugares de origen, y si tienen suerte algunos regresaran con el amor de su vida. La ganancia no es mucha, sin embargo aún en plena postmodernidad, el espíritu del trueque sigue vigente, intercambiar un bien necesario, por otro que al prójimo le hace falta es muy común. Es ese el espíritu del evento, además de sus ollas de barro, las hay de toda forma y tamaño, hechas por manos curtidas, con un don especial que elaboran un producto de calidad. Los feriantes ofrecen desde charqui hasta frutos disecados que se conservan sin heladera, semillas, plantas medicinales, entre otras cosas, y para la salud hay ungüentos "milagrosos". Los visitantes adquirirán esos productos, sin packaging ni envoltorios llamativos, solo es oferta y demanda, ya que muchos de los feriantes cambiaron poco o nada el modo de vida que habrán tenido sus antepasados. Todo lo mencionado son elementos útiles en sitios donde no hay un almacén, y la gente necesita llevar hasta su lugar de procedencia. Este año no hubo ascuas de burros acarreando mercaderías. Los grandes comerciantes en su mayoría llegaron en camionetas y camiones sobrecargados con la producción de toda una familia, la moneda corriente es el peso argentino y boliviano. Otra particularidad son las comidas típicas de la región como el asado de cordero y llama, también las carpas bailables, delirio de los jóvenes locales y provenientes desde zonas rurales. Con las décadas la celebración también se fusionó, pueden encontrase DVDs, muebles, ropa de moda, y todo lo que un mercado puede ofrecer a bajo costo para el comprador.

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