El Papa Francisco recibió ayer a más de 5.000 gitanos que fueron en peregrinaje a Roma y deseó el comienzo de "una nueva historia" sin prejuicios para su comunidad.

"¡Quisiera que comenzara una nueva historia para su pueblo! ¡Que se pase página! Es hora de erradicar los prejuicios seculares, los recelos recíprocos que son la base de la discriminación, el racismo y la xenofobia", declaró Francisco.

En el encuentro se celebró el 50º aniversario de la visita de un Papa, Pablo VI, a un campo de gitanos en Pomezia, al sur de Roma.

"Conozco las dificultades de su pueblo, pude ver las condiciones precarias en las que viven muchos de ustedes", dijo el máximo pontífice de la Iglesia Católica aludiendo a sus visitas en las afueras de Roma.

A 50 años de la primera visita

Con este encuentro, el primero entre el pontífice argentino y los peregrinos gitanos del mundo entero, el Vaticano celebraba el 50º aniversario de la primera visita de un Papa, Pablo VI, a un campo gitano en Pomezia, al sur de Roma.

Justamente, el acto tuvo lugar en la gran sala Pablo VI, con cánticos, danzas y testimonios.

"Ya no queremos asistir a las tragedias familiares en que los niños mueren de hambre o entre llamas", insistió el Papa, pidiendo también a los gitanos que hicieran esfuerzos por "integrarse".

"En medio de tanto individualismo, también es su deber trabajar para construir periferias más humanas. Pueden hacerlo si son primero buenos cristianos, evitando todo lo que no es digno de tal nombre: mentiras, estafas, líos, litigios", dijo.

Además, el Papa argentino destacó la importancia de la educación. "Sus hijos tienen derecho a ir a la escuela. ¡No se lo impidan! ¡Es el deber de los adultos asegurarse de que los niños vayan a la escuela!", declaró, pidiéndoles a los Estados que "garanticen vías de formación adecuadas para los jóvenes gitanos".

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