LUIS BELTRÁN

Las características principales del evento es el trueque, además de converger durante siete días diferentes culturas, en un solo sitio. A la ciudad fronteriza arriban hombres y mujeres provenientes desde distintos puntos del norte jujeño, valles salteños y sur de Bolivia. Un claro ejemplo es la forma de hablar de las personas, modo de vestir, el color de la piel, sus comidas, y hasta las ideologías políticas. Es evidente que la zona está mucho más ligada culturalmente al legado de la cultura Chicha, que a la Argentina del "modelo" porteño.

En ese contraste está precisamente el interés de visitar La Quiaca, especialmente para la Manka Fiesta. La región pacientemente aguardó por un año, volver a congregarse en una actividad de pura raigambre nativa.

No hay fecha exacta de los orígenes de la Manka Fiesta, pero al parecer se remontan a tiempos anteriores a la dominación incaica en la zona, a partir del siglo XV.

El primer documento escrito data de 1936, y se la describe como la feria Andina más antigua de nuestro país. Comenzó a realizarse para satisfacer las necesidades de intercambio de productos para todos los habitantes puneños. Con el paso del tiempo la feria fue creciendo, adaptándose a los cambios culturales y avances tecnológicos de un mundo globalizado. Sin embargo no perdió su autenticidad, aún mantiene rasgos propios que se remontan a los tiempos coloniales.

En plena postmodernidad, los productos en venta son los mismos que hace siglos, ya que muchos de los feriantes cambiaron poco y nada el modo de vida que habrán tenido sus antepasados. Todavía viven en casas hechas de adobe y piso de tierra, para llegar algún sitio, su medio de transporte a veces es el burro o directamente los pies. La llegada de la energía eléctrica y agua potable actualmente, son un avance significativo.

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