SAN PEDRO (Corresponsal). Como cada año, familias que residen en el ramal jujeño, viven con gran solemnidad este día de recordación de las almas de los difuntos, santos, "angelitos" y almas grandes, reeditando un rito ancestral que se mantiene a través del tiempo, conocido como "Tosantos" o convite para las almas de las personas queridas que ya no están. Este momento se vive con entusiasmo y fe.
Cada familia comparte cada instancia, desde la preparación de las ofrendas, amasado de panes dulces y salados que tienen características especiales, de la "chicha", comidas y bebidas típicas, las que luego son dispuestas en la mesa con cigarrillos, coca, velas, golosinas, flores, coronas además de otros detalles, la flor de cebolla porque lleva agua al espíritu, quinoa que simboliza el dinero, cruz de masa blanca con el nombre del finado en letras negras, coronas de pan, agua de airampo para salpicarla con una flor, escaleras para que las almas suban al cielo, agua bendita, entre otros.
Al caer el día y una vez cumplido con la visita al cementerio, la pieza de las tumbas, la colocación de coronas, flores y encendidos de velas, llegan a casa y todos comparten las ofrendas de pan y dulces, el resto en enterrado en el fondo de cada vivienda.

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