Luis Miguel resultó el director de un gran karaoke de miles de fanáticas que corearon sus canciones durante casi una hora y media, en Geba, en las que el intérprete mexicano se mostró algo falto de aire, ya que en pocos segmentos pudo cantar dos temas seguidos.
Se sabe que el fanatismo, ya sea en el deporte, en la política, o en la música, tiene entre otros condimentos el perdón a cualquier desliz que tenga el ídolo en cuestión. Y esto quedó demostrado en la noche del viernes cuando unas 15.000 personas, desde bien temprano y en su inmensa mayoría mujeres, esperaron a que "El Rey Sol" saliera a cantar.

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