SAN PEDRO (Corresponsal). Un voraz incendio que se registró en la tarde de ayer en el barrio Centro de esta ciudad, mantuvo en zozobra a la comunidad sampedreña, por cuanto no sólo redujo a cenizas el depósito y el local principal de una zapatería, un taller de electrónica y un anexo de venta de controles remotos y otros repuestos, sino que durante tres horas amenazó con propagarse hacia las viviendas, comercios colindantes y un transformador, lo que habría provocado una verdadera tragedia. Afortunadamente no se registraron víctimas y las pérdidas para ambas familias fueron totales.
Personal de Bomberos realizaba ayer las pericias para determinar cuál fue el motivo por el que se originó el incendio, aunque las primeras informaciones ya daban cuenta que se habría registrado un sobrecalentamiento del cableado o un cortocircuito en el interior, lo que desencadenó en el siniestro.
Ayer se rompió la bomba de agua del camión de Bomberos. De llegarse a producir un incendio no habría con qué hacer frente.
Destacable fue la solidaridad de los vecinos sampedreños, que acudieron al lugar a prestar ayuda, las autoridades municipales, trabajadores de las áreas comunales, personal del Same, Bomberos llegados desde Libertador General San Martín, de San Salvador de Jujuy, camiones tanques enviados por ingenio La Esperanza, trabajadores azucareros, que ayudaron a que los daños no sean mayores.
También estuvo en el lugar el sub jefe de policía, el comisario mayor Natalio Ruiz, el intendente Julio Bravo que trabajó a la par de los vecinos.
La Policía informó que promediando las 14, se recepcionó un llamado alertando sobre un posible incendio en un local comercial ubicado sobre la calle Sarmiento, entre Rogelio Leach y Alberdi, frente a la Casa de la Cultura.
De inmediato los bomberos arribaron al lugar y grande fue la sorpresa cuando vieron que las llamas ya habían consumido un taller de electromecánica de propiedad de Jesús Bejarano (70), conocido vecino que desde hace cuarenta años brinda sus servicios a la comunidad sampedreña arreglando televisores.
Luego el fuego se propagó hasta el depósito de la zapatería Fiorella, donde consumió absolutamente toda la mercancía que la familia Corrado había recibido en la jornada anterior. Grandes fueron los esfuerzos como grande fue el riesgo no sólo de personal de Bomberos, sino de los efectivos de Infantería, de personal policial de Bomberos ya retirado, que acudieron a prestar ayuda.
Al momento se solicitó a la empresa Ejesa que se proceda al corte del servicio eléctrico a fin de evitar que se electrocuten las paredes. Fue entonces cuando los vecinos salieron en busca de baldes y mangueras, y en segundos una cadena humana pasaba de mano en mano los baldes con agua, intentando desesperadamente sofocar el fuego.
Nada detenía al foco ígneo, que ya había consumido prácticamente todo de estos dos lugares y se propagó luego al anexo de venta de controles remotos y de otros repuestos, por lo que la gente corrió a sacar todo cuanto pudo. Desde adentro se escucharon explosiones de los televisores que se encontraban en el taller de electromecánica para su reparación, como así también ruidos de la caída de chapas y tirantes, que sucumbieron ante el fragor de las llamas.
Poco después de las 17, se logró enfriar el lugar evitando de esta manera el peligro de propagación. La imagen que presentaba el sector ubicado a metros de plaza Belgrano, era desoladora, pero más allá de las pérdidas materiales, que fueron importantes, prevaleció la solidaridad de un pueblo. Las actuaciones están a cargo de la Seccional 9º con la participación de la Fiscalía de turno.

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