Varios peritos complicaron con sus testimonios la situación de los cinco gendarmes acusados por el homicidio de Carola Elina Carretero y por intentar encubrir ese hecho ocurrido el 5 de marzo del 2005, en una vivienda del barrio Malvinas Argentinas.
Esto ocurrió durante la mañana de ayer en la segunda audiencia del juicio oral y público que se le sigue a los miembros de Gendarmería Nacional: Cristian Ariel Monje, Roberto Omar González, Diego Alberto Tapia, Agustín Ángel Castillo y Mario Antonio Olivares.
Como dijimos, durante la audiencia de ayer se presentaron siete de los diez testigos previstos ante el Tribunal Criminal 2, integrado por Luis Ernesto Kamada (presidente en trámite), Raúl Enrique Burgos y Humberto Mario González (habilitados).
La primera en brindar su testimonio fue María del Valle Lazarte, madre de Carretero, quien a pedido del presidente de trámite circunscribió su testimonio alrededor del crimen de su hija.
Sobre los hechos dijo que la relación de pareja entre su hija y Monje "no era buena", también afirmó que una semana antes de que su hija fuera asesinada Carola le contó que "habían cortado". Además recordó que Monje "era muy celoso", pero que nunca vio que le pegara a su hija, a pesar de que su otro hijo se lo había dicho en más de una oportunidad.
Por su parte el perito e ingeniero civil José Andrés Alderete, ante las preguntas de los jueces y las partes del debate, dijo contundentemente que "con los elementos que hay, nunca podrían haber encontrado una persona colgada" en el caño de la ducha de ese baño. Otros que descartaron el suicidio como la posible causa de muerte fueron los peritos forenses del Poder Judicial, César Domingo Burgos, Oscar Constante Bermúdez y Guillermo Robles Ávalos.
Confirmaron que la conclusión de la reautipsia expresa que Carretero murió producto de una "asfixia mecánica, con uso de elementos externos, en un estado de semiinconciencia o inconciencia y no compatible con ahorcadura".
En tanto que la perito bioquímica Gladis Maurin confirmó el resultado de la pericia por la cual se logró más del 99,9 % de compatibilidad entre los restos de ADN del acusado Monjes, hallados en una mancha de sangre que se extrajo del pantalón que usaba Carretero al momento de su muerte. El perito en criminalística de la Policía provincial, César David Maizares, sólo pudo confirmar que estuvo en las pericias que se realizaron en el baño pero dijo no recordar muchas acciones que obraban en dicho informe pericial.

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