Pese a tratarse de animales protegidos por leyes provinciales y nacionales, al igual que por tratados internacionales, la caza furtiva de vicuñas no se detiene en nuestra provincia. Es que en la localidad de Cusi Cusi y Lagunillas de Farallón, cerca del límite con Bolivia y Chile, se han vuelto a encontrar cadáveres de camélidos, a los que se les sustrajo el cuero.
La caza indiscriminada es perpetrada por extranjeros que ingresan de manera ilegal exclusivamente para asesinar a los animales por su cuero.
La situación genera preocupación entre los pobladores de ambas localidades ya que no tienen forma de hacer frente a las incursiones de los cazadores, los que ingresan en vehículos y con armas de grueso calibre.
En ese sentido, el legislador radical Pablo Baca reconoció la presencia de cazadores "que en algunos casos vienen de otros países", ingresando a nuestro país sin tener que pasar por ningún control con vehículos y armas de fuego.
Baca recordó que en la Legislatura provincial se presentaron proyectos para que se intervenga en la custodia de las fronteras, para que entre otros, se evite la caza furtiva de vicuñas. "Hemos señalado en esos proyectos que tienen cerca de dos años, que la zona de frontera está absolutamente desprotegida. La presencia de la gente de la Policía es mínima y además no cuenta con vehículos que le permita recorrer la zona, que es extensa y que además es difícil, por las condiciones de terreno", justificó.
Del mismo modo sostuvo que estuvo visitando la zona durante las fiestas patronales de Cusi Cusi, y allí la gente dio cuenta de la presencia de cazadores, "incluso quedan rastros de cuando carnean las vicuñas para sacarle los cueros. Hemos visto en los diarios que hubo operativos de Gendarmería que han secuestrado a personas que pasaban con cueros de vicuñas por algunos de sus puestos". Agregó que se debería anticipar la situación y trabajar en la "faz preventiva, anticiparse al delito".
Pese a tratarse de un animal protegido por leyes y dictámenes del orden local, nacional e internacional, que entre otros promueven la preservación y la explotación sustentable de la vicuña, los antecedentes de caza furtiva datan de varios años atrás. De hecho la caza furtiva de vicuñas en ese sector de la Puna jujeña son numerosos, y aún pese a los diversos pronunciamientos persisten, por lo que Baca consideró que se debe buscar la forma preservar la frontera y el patrimonio local.

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