Cinco médicos policiales que revisaron al portero Jorge Mangeri el día que fue detenido por el crimen de Ángeles Rawson, aseguraron ayer en el juicio por el caso que el imputado presentaba excoriaciones compatibles con arañazos y quemaduras que podrían haber sido producidas para enmascararlos.
Las 34 lesiones que presentaba Mangeri en su cuerpo al momento de ser detenido fueron el eje de la décimo quinta jornada del debate ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9.
Los primeros en declarar fueron los cuatro médicos del Departamento Medicina Legal de la Policía Federal Argentina (PFA) que la madrugada del 15 de junio de 2013 se trasladaron para revisar a Mangeri a la Fiscalía de Instrucción 35 donde había declarado, aún como testigo, que había sufrido apremios dentro de un patrullero.
El ex jefe de esa dependencia, Alfredo Sapag, con 35 años de experiencia como médico legista, contó ayer que la noche del viernes 14 de junio de 2013 de la Jefatura de la PFA lo convocaron a la fiscalía para un examen médico.
Los galenos recordaron que dos de las excoriaciones que parecían estar ocultas por ampollas, eran las que presentaba en las mejillas. Los galenos recordaron que dos de las excoriaciones que parecían estar ocultas por ampollas, eran las que presentaba en las mejillas.
Contó que al llegar se entrevistó con la fiscal Paula Asaro, quien le explicó que el ahora imputado había dicho que había sufrido "apremios dentro de un auto" y se encontró con otros tres colegas suyos, junto a quienes hizo "un examen completo y ordenado" en el que describieron "lesión por lesión".
"Eran lesiones complejas. Daba la sensación de que eran lesiones modificadas por una sustancia de acción cáustica o por calor", reveló el perito.
Sapag -quien explicó que ahora se dedica a la docencia y que por su experiencia actualmente integra la junta médica que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman-, relató que algunas lesiones eran "ampollares" por acción de "calor directo" o de un "elemento cáustico" y otras eran "excoriaciones".
Al ilustrar la complejidad de las heridas, explicó que "sobre una misma lesión había otras lesiones" y que "algunas eran recientes y otras de más larga data".
Sapag definió una excoriación como "una lesión superficial en la piel provocada por un elemento filoso, con punta o agudo" y cuando se exhibieron las fotos de las heridas y el fiscal Fernando Fiszer preguntó si algunas de las excoriaciones que se veían podrían haber sido producidas por una uña, el perito contestó: "Puede ser".
A preguntas del defensor Adrián Tenca, Sapag dijo que era probable que las lesiones de más reciente data sean de "enmascaramiento".
Por su parte, Gerardo Decanio fue el primer médico legista en llegar esa noche a la fiscalía y hacer un primer examen a Mangeri. "Me encontré con lesiones muy complejas y decidí pedir cooperación. Un ojo más experimentado podía ser de ayuda", explicó Decanio.
Cuando el presidente del tribunal, el juez Fernando Ramírez, le preguntó si Mangeri daba alguna explicación sobre los apremios que supuestamente había recibido, Decanio contestó: "No especificaba nada. Sólo que había sido dentro de un auto y él no veía. Cambiaba el relato, lo acomodaba de acuerdo a lo que le decíamos".
Otro de los testigos fue la médica policial Sandra Berlusconi quien llevó a la audiencia apuntes que tomó la madrugada que revisaron a Mangeri en la fiscalía y precisó que el examen se inició a la 1.45 y terminó a las 3.15 de aquel sábado.
"A grandes rasgos, teníamos excoriaciones y quemaduras", recordó la médica y precisó que "las quemaduras tenían una data más reciente -de 6 a 72 horas- que las excoriaciones" -de cuatro a 14 días-, según estimó.
Esta perito también coincidió con Sapag en que las excoriaciones que presentaba Mangeri "podrían ser compatibles con una uña".
El cuarto médico en revisar a Mangeri en la fiscalía, José Muhammad, también habló de distintos tipos de lesiones -aunque ninguna típica de apremios-.
Cuando el abogado querellante Pablo Lanusse le preguntó si en el momento de un arañazo, la piel del rasguñado queda en la región subungueal de quien se defiende, el legista respondió: "Absolutamente".

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