Al menos nueve personas murieron ayer en una ola de atentados que sacudió a Turquía de un extremo al otro, incluyendo un ataque suicida con coche bomba contra una comisaría y un tiroteo contra la embajada de Estados Unidos en Estambul, la mayor ciudad del país.
La violenta jornada de atentados, reivindicados por diversos grupos armados, empezó después de la medianoche del domingo con un ataque suicida con coche bomba contra una comisaría en Sultanbeyli, un suburbio de Estambul, en el que murió el autor del ataque. Diez personas, entre ellas tres policías, resultaron heridas al explotar el coche bomba incrustado contra el cuartel.
Varias horas más tarde, los agentes que vigilaban el lugar fueron atacados por un francotirador, y un artificiero de la policía turca murió a causa de los disparos.
A continuación, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo, apoyado por helicópteros, para encontrar a los responsables, y los dos supuestos atacantes murieron, uno abatido y el otro al explotar en sus manos una bomba que quería arrojar contra la policía.
No está claro quién cometió ese atentado, aunque las autoridades han acusado al ilegal Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).
En el segundo atentado del día, dos mujeres, supuestamente militantes de un partido de izquierda radical, atentaron contra el consulado de Estados Unidos en Estambul.
Nadie resultó herido en el tiroteo, y una de las atacantes, una enfermera de 51 años de edad, fue apresada.
Se trata de una militantes del Partido-Frente Revolucionario de Liberación Popular (Dhkp/C) que había sido puesta en libertad el mes pasado tras pasar tres años en prisión por ayudar a otros militantes a encontrar un piso franco. La policía dijo que continuaba buscando a la segunda atacante del consulado.
Pocas horas más tarde, se produjeron en la provincia de Sirnak, en el sureste del país, dos nuevos ataques, supuestamente cometidos por el PKK, contra la Policía y el Ejército.
Un supuesto comando del PKK disparó contra un helicóptero militar que transportaba a soldados que acababan de terminar su servicio militar. Uno de los jóvenes murió mientras que otro fue herido.
Mientras, en la ciudad de Silopi, también en Sirnak, una bomba activada por control remoto estalló al paso de un blindado y cuatro agentes murieron y otro resultó herido.
Al final del día se produjo otro ataque supuestamente cometido por el PKK, contra instalaciones de seguridad turcas en la ciudad de Lice, aunque sin causar muertos ni heridos.

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