Gimnasia sigue sin levantar cabeza. En la fría noche de ayer sólo empató con Estudiantes de San Luis y extendió su racha negra a siete fechas sin festejos en la B Nacional, que cada vez lo aleja más de los puestos de vanguardia.

El cero a cero en el estadio "23 de Agosto" castigó al dueño de casa porque fue un equipo predecible. Cada ataque terminó con un centro. Jamás hubo sorpresas. Ni los carrileros ni los puntas se las ingeniaron para romper el molde. Y así se hace complicado volver a la senda del triunfo.

El "verde" puntano, que necesita sumar para escapar del descenso, sorprendió de arranque. Es que el DT Héctor Arzubialde paró una formación no especulando con meterse atrás. Dio batalla en el medio y trató de salir rápido vía contragolpe.

El "lobo" se complicó solo porque no abrió la cancha ni entendió el juego propuesto por el rival. Recién al promediar la primera etapa inclinó la balanza un poco. Un par de tiros de Ferreyra y Peralta desde fuera del área, avisaron. Después no pasó demasiado.

En el segundo tiempo, a medida que fueron pasando los minutos, Estudiantes se iba asegurando un buen negocio y el local perdía la línea al punto de costar dar dos o tres pases seguidos.

Igualmente, Céliz sacó un zapatazo del fuera del área que encontró bien parado a Brasca, a esta altura el mejor de la cancha.

Y la chance más clara se produjo luego de un cabezazo de Schonfeld que el "Uno" puntano contuvo con su pecho y la complicidad del palo izquierdo.

Los simpatizantes allí se resignaron. Es que si antes había costado una barbaridad llegar con peligro, en la única oportunidad concreta se falló, parecía imposible desnivelar. Así fue nomás.

Gimnasia empató y sigue sumergido en una seria crisis futbolística, de la cual debe salir cuanto antes si pretende volver a ser protagonista.

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