Al menos 52 personas, entre ellas 25 soldados y otros cinco miembros de fuerzas de seguridad, murieron ayer en una provincia del oeste de Irak, controlada mayormente por el Estado Islámico (EI), en tres atentados suicidas con coches bomba.

Según las fuentes, del medio centenar de fallecidos en la jornada de violencia en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, 12 son civiles, 30 miembros de las fuerzas de seguridad y 10 combatientes yihadistas.

Al menos 25 miembros del Ejército iraquí fallecieron y 33 soldados o milicianos progubernamentales resultaron heridos en tres ataques suicidas con coches bomba contra una concentración de estas fuerzas en las zonas de Al Jarabesha, Al Maamel y Al Bauiza, cerca de la ciudad de Ramadi, capital de Al Anbar.

Otros dos soldados murieron y cinco resultaron heridos en un bombardeo con misiles de mortero dirigido contra el cuartel general del Ejército iraquí en la zona de Al Falaha. Asimismo, tres militares perecieron y dos resultaron heridos cuando una bomba explotó junto a su vehículo en la región de Al Husua.

La fuente especificó también que 10 combatientes del yihadista EI murieron en un ataque de la coalición liderada por Estados Unidos.

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