El volcán nevado Cotopaxi, que entró en erupción después de 138 años, expulsó ayer nuevas y pequeñas columnas de gas y ceniza, aunque sin elevar el nivel de alerta intermedio que llevó al Gobierno a imponer el estado de excepción en Ecuador.
Entre la noche del lunes y la madrugada de ayer "se presentaron pequeñas emisiones de gas, las mismas que eventualmente llevan ceniza", informó el ministerio Coordinador de Seguridad, única fuente autorizada a dar información sobre el fenómeno. Las columnas apenas se elevaron sobre el cráter. El ministerio agregó en su cuenta de Twitter que "las últimas emisiones reportadas no representan peligro y se registrarán a lo largo del día". En consecuencia, las autoridades mantienen la alerta amarilla, un grado intermedio de riesgo.
A 45 km al sur de Quito, el Cotopaxi dejó ver su imponente cono de nieve y pequeñas emanaciones de ceniza que recortaban el cielo azul del verano tropical.
Considerado por los científicos uno de los volcanes más peligrosos del mundo por el alto número de habitantes que viven en sus alrededores, el Cotopaxi ha registrado desde el viernes varias explosiones y lanzado cantidades importantes de ceniza, que obligaron a la evacuación preventiva o voluntaria de 505 personas.
A raíz de ello, el gobierno de Rafael Correa impuso el estado de excepción por 60 días, lo que le permite liberar fondos, movilizar a las Fuerzas Armadas para una eventual emergencia y censurar de manera previa la información relacionada exclusivamente con el volcán.
Según estima la secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, unas 325 mil personas que habitan en las provincias de Cotopaxi, Pichincha y Napo pueden verse afectadas por avalanchas derivadas del proceso eruptivo.
Los técnicos y autoridades que monitorean minuto a minuto la actividad del Cotopaxi, prevén realizar nuevos sobrevuelos sobre el volcán.

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