Corea del Norte y Corea del Sur intercambiaron ayer decenas de disparos de artillería en la frontera, en un nuevo incidente que eleva al máximo la tensión entre los dos países vecinos tras el reciente ataque con minas antipersonales que hirió a dos soldados surcoreanos.
Corea del Norte fue la primera en atacar, al disparar una ronda de artillería hacia la zona de la unidad militar surcoreana de Yeoncheon, en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que divide a ambos países, en protesta por la reanudación de mensajes de propaganda contra el régimen comunista desde altavoces.
Corea del Sur respondió con decenas de ataques de artillería contra distintos objetivos, y aunque Corea del Norte no devolvió el fuego, advirtió por carta a Seúl que tomará medidas militares si no se detiene en 48 horas la emisión de propaganda por los altavoces fronterizos, dijo el Ministerio de Defensa surcoreano.
Corea del Norte y del Sur están enfrentados desde la Guerra de Corea (1950-53), que concluyó sin la firma de un tratado de paz.
En otra carta, el gobierno comunista norcoreano del presidente Kim Jong-un dijo que estaba dispuesto a resolver el prolongado conflicto aunque reiteró que considera la emisión de propaganda desde los altavoces como una "declaración de guerra", informó el Ministerio de Reunificación surcoreano.
Corea del Sur, que detectó el ataque inicial, a las 15:52 (las 3:52 en Argentina), y otro posterior a las 16:15, a través de sus radares militares fronterizos, no sufrió daños personales o materiales, informó el Ministerio de Defensa de Seúl.
Ni el gobierno ni los medios de Corea del Norte, donde la prensa está fuertemente controlada por el régimen de Kim, dieron información sobre los ataques surcoreanos.
Corea del Sur, que aseguró haber respondido con disparos de artillería de 155 milímetros hacia el Norte, elevó al máximo su nivel de preparación militar ante la posibilidad de nuevas agresiones del vecino comunista, e intensificó su vigilancia de las unidades militares fronterizas de Corea del Norte.
La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, pidió a los máximos responsables de Defensa que "reaccionen firmemente" a las provocaciones del Norte, manifestó su vocero.
El gobierno surcoreano ordenó la evacuación de cientos de civiles de las poblaciones que se encuentran en las cercanías de la zona donde cayeron los proyectiles y llevó a cabo una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional.
Las autoridades de Seúl dijeron que abrieron una investigación de los hechos y buscan hipótesis sobre las posibles intenciones del ataque del régimen de Kim.
El intercambio de disparos entre Norte y Sur ha elevado a su máximo nivel en más de dos años la tensión militar en la península de Corea, que ya permanecía alta desde el pasado día 4. Ese día dos soldados surcoreanos resultaron gravemente heridos por la explosión de tres minas antipersonales en las cercanías de la frontera con Corea del Norte.

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